Irina
Hay mucha niebla ahora. O sea el castillo siempre ha estado rodeado de neblina, incluso aunque haya sol, pero ahora se nota un crecimiento oscuro en el día. La bruma está mucho más baja de lo normal.
Acaricio a los dragones en el gran patio y me alejo de ellos cuando un guardia me llama.
—¿Sí? —pregunto.
—La costurera llegó —me informa y se retira.
Suspiro con pesar, entonces me dirijo a encontrarme con esa mujer. Faltan tan solo unas horas para la boda, ella va a darle unos último retoques al vestido. Debería estar feliz, pero no me encuentro así. Mis amigos me dicen que no debería casarme si no siento amor por Alisther, pero estoy dolida y además Fared tiene razón, esta es una oportunidad. Tengo que tomarla, quizás otra persona no acepte mi cuerpo por lo que pasó y el príncipe me entiende, así que es la perfecta ocasión.
—Y listo —dice la mujer cuando termina de poner el último decorado al vestido de novia—. Ahora vuelvo, querida —Sale del cuarto y me miro al espejo.
Mis dedos tocan mi reflejo, mientras veo mi expresión triste. Me pregunto dónde quedó la Irina optimista, puede que la hayan destruido en esa guarida, cuando me atacaron. Aún puedo sentir y recordar sus dedos tocándome.
Una lágrima resbala en mi ojo y me la limpio cuando oigo la puerta.
—Regresaste rápido. —Sonrío para mirar a la costurera pero a quién me encuentro es a Kael—. Oh, hola ¿Qué pasó? —pregunto curiosa.
—Hola, Cielo. —Me sonríe—. Te ves bonita.
—Gracias.
—Nada que agradecer, siempre estoy al pendiente de ti. —Se me acerca, está bastante próximo—. Me quiero disculpar, no hice bien las cosas.
—¿De qué hablas? —Lo miro confundida.
—¿Sabés dónde está el collar de Rebecca? —pregunta de repente.
—¿Pues no lo tiene Fared? —digo extrañada por su pregunta y luego suspiro, bajando la vista—. Siento si no lo pude recuperar.
Noto su mano en mi barbilla y me levanta la cara, estoy sorprendida.
—Eres la mejor, Cielo, gracias —aclara con confianza.
—¿Por decirte dónde está el collar? —cuestiono más confundida—. Disculpa, pero me estás incomodando —le aclaro al seguir sintiendo sus dedos en mi barbilla.
—Lo lamento, no fue mi intención —Se aleja, dejando de tocarme, y se me queda observándome—. ¿Hablamos de promesas? —me pregunta.
—¿Eh? —Reacciono—. ¡Ah, sí! Perdón, me olvidé, con todo esto de la boda, tengo mil cosas en la cabeza —expreso avergonzada—. ¿Qué querías decirme?
—Una promesa, una última respuesta.
Lo miro confundida de nuevo.
—No entiendo.
—Cielo. —Suspira—. Siempre te hago promesas y me duele, me duele no cumplirlas.
—Sigo sin comprender. —Me río—. Pero el apodo me gusta, hace alusión a mi título de diosa, ¿no?
Sonríe.
—Exacto. —Hace una pausa y abre despacio su boca—. Bien, te veré en unas horas, este día será memorable.
—Si tu lo dices —expreso dudando.
—No hablo de la boda.
—Ah, ¿no? —Papadeo varias veces confundida.
—Estaré ahí, pero me pareció propicio, preparar la sorpresa en ese mismo momento.
—¿Una sorpresa? —Sonrío—. Me gustan las sorpresas.
—Esta te encantará.
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Belleza del Cielo #3
Fantasía"Una promesa, una última respuesta". Saga Bellezas. *Por Viviana Valeria V.
