Rebecca
Al final hemos sido tratados como invitados, pero no podemos salir del castillo, en conclusión somos prisioneros. Aunque al menos sabemos que Fared escapó con Irina gracias al aviso de un príncipe. Por suerte, este se niega a decir por dónde se escaparon. Es mejor así, de esa manera no los encontrarán. Ahora solo nos queda descubrir una salida para nosotros, pero aprovecharemos este contratiempo para averiguar sobre la maldición.
—He soñado de nuevo —me aclara mi marido y me giro a observarlo en aquellos aposentos que compartimos del Reino de las Sombras.
—Eso no es bueno —opino.
Se ríe.
—Depende, quizás pueda prestar atención esta vez.
Doy dos pasos hacia él, toco su ropa, alzo la vista a verlo fijamente a su rostro y lo miro preocupada.
—La última vez casi mueres. Ten cuidado, no quiero perderte.
Toma mi mano con ambas suyas.
—Tranquila, eso no pasará.
—¿Y si sucede? —Suspiro—. ¿Qué soñaste? No me asustes.
—Era un sueño más nítido, siento que hasta cambia y puedo tomar el control, es diferente.
—Dime qué soñaste —insisto.
—Nada, no te preocupes.
—Askar. —Lo observo con desaprobación—. No estoy jugando.
—Me preocupa Kael —dice de repente.
Arqueo una ceja.
—¿Qué con Kael?
—Algo lo está siguiendo, en mi sueño, él era el que terminaba perjudicado, no yo.
—Hablaré con Jacky. —Me giro pero me detiene, no suelta mi mano, así que lo observo.
—Hay más —confiesa.
—¿Qué?
—Mantente alejada de Kael —advierte.
—¿Por qué?
—No lo sé, te vi tirada en el suelo cuando te acercaste a él.
—¿En el sueño? ¿Cuándo? —Lo observo confundida.
—No sé, cuando tengo esas pesadillas, no tengo idea cuándo ocurrirán. Me preocupas, Rebecca.
Me río.
—¿Esto es un intercambio de papeles? Yo estaba preocupada por ti.
Sonríe, tironea de mi mano y me acerca hasta su cuerpo, entonces me toma de la cintura.
—Te amo, mujer de sueños, no me hagas sentir intranquilo, por tu seguridad.
—Soy una diosa —le recuerdo.
—Y también alguien que se enferma muy fácil, juro que me muero si te veo perder la consciencia.
—Estaré bien, nada va a pasarme, en cambio tú...
—No —me interrumpe y posa un dedo en mi boca—. Mis sueños se hacen reales y lo sabes, no voy a morir, ya que estaba allí viendo como te desmayabas, así que en esta ocasión, soy el que tiene derecho a preocuparse. —Baja su índice de mi labio—. Escucha, iré yo a hablar con Jacky, no salgas de aquí, ¿sí?
Sonrío.
—Está bien. —Le doy un leve beso—. Solo por esta vez, ¿sí? —susurro cerca de su boca—. Te amo, gracias por cuidarme.
—Te amo —repite y me da un beso también, sus dedos recorren mi espalda—. Esta noche hagamos bebés.
Me río.
—Qué apurado.
Se ríe también y apoya su frente en la mía.
—Quiero hacerte el amor y quiero ver los frutos de ese amor.
—Está bien.
Me da un tercer beso y cuando nuestros labios se alejan lo veo irse.
Estoy muy segura, Askar es mi todo. Él me hace feliz. No puedo pedirle más a este hombre, es justo lo que necesito.
ESTÁS LEYENDO
Belleza del Cielo #3
Fantasy"Una promesa, una última respuesta". Saga Bellezas. *Por Viviana Valeria V.
