Irina
Termino de arreglar mi trenza, salgo de la habitación de la posada, camino por el pasillo hasta llegar a la taberna y veo a Fared sentado en el banco de la barra.
Noto que ha vuelto a su rostro original, bueno al que conozco. Dejo de mirarlo cuando visualizo que afuera hay una caravana, hay fiesta, así que corro a ver.
Hay mucha gente bailando y yo aplaudo. Siento un escalofrío detrás de mí, entonces veo a Fared.
—Si quieres unirte, ¿por qué no vas? —sugiere.
—¡Tienes razón! —digo emocionada y voy a bailar con esas personas.
Me encuentro moviendo al compás de la música, me divierto. Giro mi vista a Fared que sigue en la puerta de la taberna. Me está mirando fijamente, pero cuando se da cuenta, vira sus ojos hacia otra parte, para no observarme.
Me acerco hasta él dando saltitos.
—¿Quieres bailar? —le pregunto.
—Bailar es para bobos, más con esa música alegre.
—Vamos, no seas amargado. —Lo agarro de las manos y tiro de estas para guiarlo al centro de la fiesta, donde todos están bailando—. Solo hay que moverse un poco, así. —Danzo al compás de la música mientras él me mira de mala manera.
Doy un giro soltando una de sus manos, entonces tropiezo, así que me choco con su torso, por lo tanto me agarro de sus hombros y siento sus dedos en mi cintura, me río.
—Lo siento, soy muy torpe —me disculpo.
Siento su respiración cerca de mí, alzo la cabeza, encontrándome con su rostro y me sonrojo.
—Niña escandalosa... —susurra y siento que me ahogo—. Me vuelves loco.
—¿Qué?
—¡Hey! —Nos interrumpen y rápido Fared suelta mi cintura, así que dejo de sentir su tacto el cual me generaba un cosquilleo.
—¿Qué sucede? —cuestiona el rubio enfadado.
El hombre grande sonríe.
—Son viajeros, ¿verdad? —nos pregunta.
—¡Sí! —respondo.
—El próximo pueblo es después del túnel que lleva al bosque, la caravana se dirige hasta allá, podríamos llevarlos, es peligroso encontrarse con las ninfas de allí, mejor ir en grupo.
—¡Sí! —Doy mi consentimiento.
—¡No! —Alza la voz Fared—. Eres una confiada —me recrimina.
—Y tú un desconfiado. —Enarco una ceja—. No podemos arriesgarnos.
—Ya te estás arriesgando con esta gente que ni conoces.
—¿Qué tiene de malo? No todo el mundo es malicioso.
—Nadie te ofrece algo sin pedir algo a cambio, además... —Se calla y observa a la gente.
—¿Además qué? —le insisto para hablar.
—Ya algunos me están mirando con desagrado y el tipo que golpeé ayer va a unirse a la caravana, les dirá a todos lo que soy y ya no será desagrado, será asco. No puedo estar mucho tiempo con personas, ya te lo dije.
Me percato de lo que aclara, es cierto, hay varias personas mirando de mala forma. También se encuentra ese hombre pidiendo aventón. Fared está muy alerta, se dio cuenta de todo.
—Bueno entonces... —Hago una pausa y miro al que nos ofreció el viaje—. No iremos con ustedes, vamos a caminar.
—Bueno, tengan cuidado. —Asiente el hombre y sigue su camino.
—¿Por qué hiciste eso? —pregunta Fared.
—¿No es lo que querías? —respondo—. Además tienes razón, no podemos andar con gente que discrimina.
—Todo el mundo discrimina, Irina.
—Estás generalizando, pero como no quieres averiguar quiénes no, no te voy a obligar.
—Solo digo la verdad.
—Pues yo no te discrimino —le recuerdo.
—Tarde o temprano lo harás, ¿o me vas a decir que no pensaste que soy un monstruo? Te asustaste.
—No te estoy juzgando, tú solo lo haces.
—Porque lo soy —expresa determinado, lo tiene asumido.
—No eres un monstruo, solo...
—No voy a cambiar de opinión—me interrumpe—. Lo acepté hace mucho tiempo.
—Pero...
—Tú porque eres muy buena, no lo entenderías.
—¡Ah! —me quejo cerrando mis manos en puños—. ¡Qué terco! Mejor vámonos y ya.
Comienzo a caminar indignada.
—Es lo que estaba esperando —responde con una burla.
No le voy a contestar, porque voy a hervir de ira y yo no soy así.
Este hombre me exaspera, no entiendo cómo fuimos amigos, no comprende nada de lo que le digo.
ESTÁS LEYENDO
Belleza del Cielo #3
Fantasia"Una promesa, una última respuesta". Saga Bellezas. *Por Viviana Valeria V.
