Fared
Estoy furioso, aunque no debería, odio mis sentimientos por ella, me odio por sentirlos ¿Lo peor? Ese principito solo la tomo de las manos, pero estoy súper celoso.
Voy a explotar de la rabia.
Salgo de mis cavilaciones cuando la molesta de Ditia se agarra de mi brazo. Se me ha pegado en todos los sentidos posibles. Yo intentado deshacerme de ella, preocupado por Irina y estos dos felices.
Odio a todos.
Detesto el maldito mundo
Mejor que me parta un rayo.
Nos ponemos bajo cubierto y veo la lluvia caer, últimamente llueve mucho. Miro a Irina que también observa el agua ¿Acaso es por su causa? Andará con muchas preocupaciones.
Aparto el brazo de Ditia y me acerco a la castaña.
—¿Puedo hablar contigo un momento? —susurro cerca de su oreja y asiente.
Caminamos más al fondo y nos detenemos detrás de unos libreros, donde hay una columna estre estos.
—¿Qué querías decirme? —Sonríe.
Me percato de su vestimenta ahora.
Esa tela es más fácil de arrancar que el kimono ¿En qué piensa esta gente? Definitivamente no saben que puedo acorralar a esta pequeña y adorable cosa en una columna.
Malditos pensamientos impuros.
—¿Fared? —me llama Irina sacándome de mis cavilaciones—. ¿Qué querías decirme? —insiste.
Sus mejillas están rojas, la he mirado demasiado y se sintió incómoda, aunque no me voy a disculpar por eso.
Mirarla es lo único que puedo hacer cuando se trata de ella.
—Necesito un favor —le pido.
—¿Un favor?
—Sí, estoy atrapado con Ditia...
Frunce el ceño.
—Ditia —repite.
—Sí, así que tú tendrás que encontrar la guarida del sacerdote, tiene un símbolo con los tres dibujos de sus runas.
Me mira disconforme.
—No entiendo ¿Por qué estás atrapado con Ditia? ¿Y quién es ese sacerdote?
—A diferencia de ti, todos saben lo que soy y no puedo ir caminando por ahí cuando se me dé la gana, así que estoy a merced de esa mujer. El sacerdote es quien sabe más sobre las diosas, pero no sé dónde se oculta, una vez que lo averigües no me importará apartarme de ella, conseguir lo que vinimos a buscar y largarnos de aquí.
—¿Te disgusta estar con ella? —Parece animada.
—¿A quién le gusta estar con una controladora? —respondo con otra pregunta—. Además, sabemos que me importa una mierda nadie, ¿a qué viene esa pregunta?
Se sonroja y mueve las manos.
—Nada, nada —repite nerviosa.
—Como sea. —Me alejo de su tentadora figura—. Me tengo que ir, si estoy demasiado tiempo lejos de Ditia sospechará, tú ve con tu principito y asegúrate de que no se dé cuenta de nuestras intenciones.
—Nuestras intenciones —repite temblándole el labio y me río.
—¿En qué estás pensando, niña escandalosa?
—¡Nada! —chilla nerviosa.
—Volvamos —le recuerdo y se va corriendo a encontrarse con su principito, así que yo hago lo mismo con la princesa.
Ditia cuando me ve se agarra de mi brazo.
—¿Qué hacías? —pregunta la pelirroja y veo que el agua comienza a cesar.
—Estaba por ahí —me limito a decir y veo que Irina está con el principito.
Se ríe y charlan tranquilos.
Aunque me muera de celos tengo que admitirlo, ellos sí que combinan.
Seguro que la lluvia paró porque ese chico no le trae preocupaciones.
ESTÁS LEYENDO
Belleza del Cielo #3
Fantasía"Una promesa, una última respuesta". Saga Bellezas. *Por Viviana Valeria V.
