Fared
Llueve torrencialmente.
Me mantengo sentado en una de las sillas de una taberna, dejo el vaso sobre la mesa y miro como Irina habla muy alegre con unas personas en la barra.
Se desintoxica de mi compañía, mejor.
Vuelvo a tomar de mi vaso y observo las gotas mojar la ventana. A la otra cuadra visualizo un burdel, entonces me relamo los labios. Justo lo que necesito. Pongo unas monedas sobre la mesa, luego dejo a Irina, sin avisarle nada, entonces me dirijo hasta allí.
En el lugar hay chicas bailando, y una cuando me ve se me acerca.
—Sin dinero no hay sexo —me avisa al notar cómo visto.
Si llevara mis ropas habituales de príncipe o general, que demuestran alto rango, me descubrirían, todavía mi cara está en muchos carteles y no pienso destacar, así que uso vestimenta de baja clase.
Meto mi mano en mi ropa y le muestro los billetes, sus ojos brillan de la emoción.
—¿Es suficiente? —pregunto.
—Siento haber dudado de ti. —Se ríe, se acerca y toma el dinero, tocando mi mano, así que acto seguido de forma bruta, la agarro de la cintura, atrayéndola a mi cuerpo—. Qué agresivo.
Sonrío con malicia.
—Lo soy, soy muy destructivo. —La beso de forma feroz y se aparta un poco.
—Qué miedo —opina pero igual se ríe aunque algo nerviosa.
—Conmigo siempre hay que tenerlo.
Irina
Me río ante el chiste de un chico y tomo un poco de mi jugo. El barman fue muy amable al conseguirme algo sin alcohol. Sigo mi charla hasta que una de las muchachas me interrumpe.
—Oye, creo que tu chico se fue. —Señala las mesas.
—¿Mi qué? —Alzo una ceja y giro la vista, visualizando que Fared no está—. No es nada mío, ¿pero a dónde se fue?
—Hace rato se largó —aclara un muchacho, entonces lo observo, él apoya su mano en mi hombrera—. Me encanta tu ropa, ¿de dónde es?
—Gracias. —Sonrío—. Del Reino del Cielo, es mi vestimenta de guerrera. —Levanto el puño.
—Oh ya veo, una chica peleadora, aquí no hay de esas, acá las mujeres se cubren más, las que usan poca ropa pues...
—¡Sí! —lo interrumpo emocionada—. También tengo un kimono, ese me tapa todo, pero no me puedo mover bien él. —Me río y acto seguido me levanto del banco de un salto—. Bueno, ya me voy, debo buscar al que se me fue.
Salgo de la taberna, viendo que está parando un poco la lluvia, pero me detengo a pocos centímetros, porque dos muchachos con los que hablaba me siguieron.
—¿Ustedes también iban de salida? —pregunto animada—. ¡Hey! —chillo cuando uno me agarra del brazo.
—Creo que no entendiste mis intenciones, cariño.
—¿Disculpa? —Frunzo el ceño.
—Es una guerrera, no la provoques. —dice el otro y creo que eso fue en tono de burla.
Muevo mi mano a la lanza que cuelga siempre a mi espalda, pero me la quita.
—¿Pensabas golpearme con esto? —Me pega con mi propia arma y retrocedo.
Puedo percibir que mi dragón en el cielo está enojado.
—Deberían irse —les aclaro seria—. Van a traer problemas.
Se ríen.
—Sí, tú vas a tener problemas, cariño.
—Vuelve a llamarla así y te corto la garganta —Oigo detrás y me da un escalofrío.
Es Fared.
Está enojado.
Escucho el filo de su espada ser desenvainada.
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Belleza del Cielo #3
Fantasy"Una promesa, una última respuesta". Saga Bellezas. *Por Viviana Valeria V.
