Cinco años después.
Mad.
Nadie dijo que sanar iba a ser tan largo, ni tan exhaustivo, ni tan doloroso.
En la radio sonaba una canción nueva de The Storms, y pensé que si Trish estuviera aquí, se volvería loca.
Después de irme de PillowVille, pensé que mi vida mejoraría, y claro que lo hizo, terminé mis estudios y comencé en la universidad estudiando Psicología, bastante conveniente para mi, teniendo en cuenta que había pasado por episodios fuertes y que aunque ya los tenía superados, seguían rondando mi mente.
En Carrison solo era la chica nueva; no era la chica a las que sus papás habían abandonado, no era la chica de la hablaban porque su ex novio se había intentado quitar la vida.
Y después de cinco años, ya era la chica que se comía el mundo si quería, y lo hacía sola. Ya no era una adolescente indefensa que se sentía débil por cualquier cosa, ahora tenía carácter, tenía ganas de salir adelante, era feliz; independiente y con un buen trabajo.
Todo lo que quería, lo que algún día imaginaba, lo tenía; y me sentía orgullosa de eso.
La sensación de malestar y vacío solo se hacía presente cuando pensaba en él... Y no de forma mala. Habían pasado cinco años sin vernos, sin tener contacto; Mason había dejado de ser activo en redes sociales, pero de vez en cuando solía subir historias que claramente no eran en PillowVille. Paisajes y música, lo definían. Hace un año comenzó su carrera como pianista y no pude estar más feliz por ello, quise hablarle y felicitarlo, pero me mantuve a la raya.
Lukas lo veía seguido, él era mi mejor amigo hasta que nuestros huesos se desintegraran y no cambiaría por nada; los primeros meses evitó decirme detalles porque sabía que eso retrocederia todo mi esfuerzo y avance, sin embargo después comenzó a decirme que él estaba bien, incluso había ganado músculos y peso —lo necesario para ser más fortachón de lo que era—.
Nunca lo busqué, porqué estábamos en proceso de sanación, porqué necesitábamos estar separados para saber si realmente nos necesitábamos, yo lo hacía a diario; no había día que no recordara su risa, su forma de ser, la forma de cantar. A veces solía hacer covers con el piano que luego vendían incluso más que las canciones originales, así que las ponía en repeat mientras intentaba dormir en mi departamento, que a veces sentía bastante grande sólo para mí.
Nunca volví a hablar con mi familia, fue cómo si al irme me quitara todo el peso de encima, como si hubiese desaparecido del mapa.
De todas formas, ya nadie podía pasarme a llevar.
Admito que también tuve un poco de ayuda de Kat, que respeto mi decisión y nunca me juzgo por dejar sólo a Mason, simplemente me dijo "tienes que ir y volver siendo una perra" y me palmeo la espalda asegurandome que mi peli negro no estaría solo, que ella no lo dejaría en ningun momento.
Durante estos años ha sido la que me ha informado que ha estado mejorando, que la depresión o los restos de ella ya no estaban en su interior, que desde el minuto uno había sido optimista y tenía ganas de salir adelante.
Justo como yo.
¿Me arrepentí de irme alguna vez? La respuesta clara es No, nunca me arrepentí de haberme puesto a mi primero; ahora estaba más adulta, más madura e incluso más linda; no había tenido una relación ni nadie que me llamara la atención para sacar esos labios de mi cuerpo, aunque admito que en Carrison habían chicos guapos.
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Te lo digo con canciones.
Novela JuvenilDedicar canciones y escribir cartas eran cualidades propias de Madeline Carson. Mason era lindo, dispuesto a sonreírle al mundo sin mostrar lo que verdaderamente estaba pasando. Ella se atrevió, él la leyó. ¿Cómo terminará la historia?
