Park Jimin provenía de familia humilde y pobre. Él se debate entre el sentimiento de amor y la ambición de dinero. Aparentaba ser tierno y dulce, pero detrás de ese carisma se escondía pura traición. Aquel ángel tan irresistiblemente hermoso tenía l...
Notita: Capítulo con escenas de sexo muy explícito. Imagen subida de tono (no tanto) para descripción del momento. Escuchen la canción de multimedia para mejor experiencia ;D.
“Sé que el cielo es una cosa Llegó allá cuando me tocas, bebé El infierno es cuando peleo contigo Pero podemos arreglarlo para que esté bien Confesándonos y rogando por el perdón Tengo el vino para ti”
False God – Taylor Swift
Al ingresar a la habitación después de haber esperado los cinco minutos de privacidad pedidos por Jimin, Jungkook reprimió su gemido de sorpresa tras observar el cuerpo de su esposo en la cama. Esa escena era tan malditamente erótica, provocando el aumento de su libido y la erección de su miembro.
Jimin se encontraba acostado en la cama, posicionado eróticamente de costado y vestido con ropa de lencería fina de color rosado, desbordando su belleza a flor de piel y mirando a su esposo con seducción. Ante la mirada lascivia de Jungkook, se mordió su labio inferior y levantó su dedo para hacerle el gesto de invitación de acercarse y tomar su cuerpo.
Jungkook dirigió sus manos al nudo de la toalla enrollada en su cintura y lo desató, quedando completamente desnudo y mostrando su pene erecto a la vista famélica de Jimin. Caminó hacia la cama y se arrastró hasta estar entre las piernas de Jimin. Sus manos se pasearon por esas piernas delgadas y finas, sacándole suspiros leves por sus caricias suaves.
Jimin se sostuvo de la cintura de su esposo, dándole ligeros arañazos a su piel por el placer concedido. Gimió con más intensidad al sentir en su cuello las mordidas y los besos de Jungkook.
Todo sería diferente esa vez para Jimin, porque no le dominaba su necesidad de ser hipócrita o ser ególatra, sino era su ansiedad de ceder a la pasión y al amor. Iba a entregarse por amor verdadero en cuerpo y alma por primera vez, no para seducirlo o hacerle creer su falso amor. Anhelaba por tener las manos de Jungkook agarrando rudamente su cuerpo, sentir el calor de sus brazos, la pasión de sus labios, el fervor de su cuerpo y la vehemencia de su amor. No había duda alguna, estaba perdidamente enamorado de Jungkook.
Jungkook dejó su acción placentera, provocando la frustración de Jimin, pero volvió a hacerle gemir tras tomarle de las caderas para voltear su cuerpo y empinar su trasero. No podía con esa vista tan erótica, porque Jimin era tan sensual con esa prenda de seda rosada y pomposa combinando tan excelente con su piel blanquecina.
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—¿Te encanta? —preguntó Jimin con voz ronca.
—Estás jodidamente precioso, mi amor —respondió Jungkook, manoseando las nalgas de su esposo.
Jimin comenzó a mover su trasero de atrás hacia adelante, friccionándose contra el pene erecto de su esposo. Jungkook se dejó llevar por la estimulación, echando su cabeza hacia atrás y desprendiendo gemidos roncos de sus labios. Adoraba el descaro de Jimin en la cama, porque eso estaba fuera de su costumbre de verlo tan lleno de ternura.