Epílogo

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Nota: Por favorcito, escuchen la canción de multimedia, porque es la canción perfecta para comprender los sentimientos del KookMin y para finalizar sentimentalmente el fanfic :’D.

“Así que bésame o mátame
No vaya a ser que me enamore
Y me pidas que abandone otra vez
No hay quien se atreva a dudar de ti y de mí
Ni quien controle este amor y este sufrir
No hay quien nos diga lo que no hay que decir
Y si me gritan que hoy me debo ir
No hay quien me pare, yo sé que es de verdad
Sé que te asustan mis ganas de luchar
No dejaré que esto se acabe sin más
Sé que se puede, se puede amar”

Se Puede Amar – Pablo Alborán

Cuando la luz del sol iluminó su rostro, frunció el ceño y separó lentamente sus párpados, creyendo haber soñado mágicamente con Jungkook. Nunca había soñado así de fuerte, pero despertó de inmediato tras sentir ciertos labios mimando su espalda. No era el sueño más fantástico de su vida, sino la realidad más verdadera de hace pocos días.

Jimin gimió de felicidad, moviéndose sobre las sábanas y dejando su cuerpo a merced de Jungkook. Estaba en posición ventral, permitiéndole la mejor vista de su desnudez.

—Mimi, despierta, es tu cumpleaños —le susurró Jungkook en la piel de su cuello.

Hace meses creyó que ese cumpleaños lo pasaría en medio de la soledad y la culpa, pero estuvo equivocado. Por primera vez en tanto tiempo, se sintió verdaderamente feliz en ese día especial. No quería joyas costosas de regalo, sino estar entre los brazos de su amado sería el mejor regalo de cumpleaños. No podía pedirle nada más, excepto algo de Snoopy.

—Koo, quiero dormir cinco minutos más —se quejó—. Anoche me dejaste muy cansado.

Jungkook sonrió traviesamente contra su piel.

—¿Quién vino a seducirme con lencería sexy para pedirme sexo rudo? —le reprochó con dulzura.

Jimin escondió su rostro sonrojándose en la almohada. Anoche habían hecho el amor de manera sucia y salvaje hasta la medianoche, enredando sus cuerpos en la lujuria y terminando cansados en tres rondas, recuperando su química alucinante en el acto sexual.

Jungkook le agarró suavemente de la cintura para darle la vuelta y encontrarse con ese rubor en sus pómulos. Amaba verlo avergonzado por su sensualidad. Admirando cada detalle de su rostro angelical, le acarició sutilmente.

—Te amo.

Jimin alzó sus brazos, enredándolos en el cuello de Jungkook.

—No me va a alcanzar la vida entera para agradecerte tu amor. Nunca fui creyente de Dios, pero sí él existe, le pido que me alcance la vida y me dé tiempo para devolverte todo este amor.

Aunque Jungkook parecía seguro de continuar ese amor, Jimin todavía se sentía insuficiente para él. Habían pasado precisamente tres días después de esa reconciliación definitiva, pero la lucha de ganarse confianza y respeto continuaba en sus corazones.

Jungkook era su luz liberándole y alejándole de la oscuridad, para hacerle ver la verdadera felicidad y caminar por el rumbo correcto. No parecía humano su amor, era tan mágico.

Jimin ingresó a la cafetería, siendo golpeado por el exquisito aroma a café. Jungkook le estaba esperando en la misma mesa de siempre, evocando los momentos felices de cuando se enamoró de él en su luna de miel.

Jungkook le miró tras sentir su presencia, pero se quedó sorprendido en su lugar. Jimin le respondió con su sonrisa adorable, sentándose frente a él.

Ambitious || KookMinDonde viven las historias. Descúbrelo ahora