Cerramos la cafetería por remodelación, la idea es que en un solo día seamos capaces de dejarla como nueva, incluso Alicia, Charlotte e Irina vinieron a ayudar con la causa, mientras más manos mejor, dijo tía Moni. Hasta trajo a Tomy.
— muy bien, ya saben que debe hacer cada uno ¡A la obra! — ordena Monett como capitán de barco enviando a su tripulación a la guerra, los demás imitamos un saludo militar con expresiones fingidas de seriedad
Irina, Aurora y yo estamos a cargo de los carteles, así que debemos hacer desde los de la entrada hasta los que van en las vitrinas, por suerte la pelirroja es buena en manualidades. Las tres nos acomodamos en la mitad del lugar alejadas de las paredes que Alicia y Josué están pintando de verde claro, Monett y el chico nuevo que contrató ayer y aún no me sé el nombre estan pintando las mesas y las sillas así que tenemos el suelo libre para trabajar.
Básicamente yo hago las letras, Aurora las rellena e Irina decora, somos un buen equipo omitiendo la parte donde las acuarelas, la brillantina y hasta el marcador están sobre nuestro cabello, rostro, ropa y cuerpo en general. Paso una mano por mi ojo para quitarme de las pestañas brillantina amarilla que estaba molestandome, a pocos centímetros de mi veo el cabello rojo de Irina lleno de acuarelas.
— ¿Limonada? — pregunta el chico del que no se el nombre con una bandeja llena de vasos con el líquido frío, su expresión cambia a una boba al ver a mi amiga de cabello rojo
Ya los shippeo.
— gracias — dice Aurora recibiendo los tres vasos y poniéndolos en el suelo junto a los marcadores, ajena a las miradas tontas de los chicos
— ellas son Irina y Aurora — presento haciendo que la burbuja se rompa, el muchacho desvía la mirada hacia mi para saber cuál es cuál — soy Katania
— Giancarlo — dice sonriendo con dulzura, es totalmente opuesto a la energía desbordante de Irina pero el amor a primera vista flota por aquí
Regreso mi atención a la letra que había estado dibujando, Giancarlo se aleja para darle limonada a Alicia y mi amiga lo ve de soslayo mientras camina, decido que la molestaré más tarde cuando logremos terminar todos los carteles que quiere Monett, incluyendo el del helado curativo. Me quito las sandalias que estaban molestandome y las dejó junto a los zapatos de Irina, siento la billantina hasta en mis pies.
— ¿Rojo mate o rojo brillante? — me pregunta Aurora mostrándome dos marcadores para rellenar el torpe dibujo de un helado que hice previamente
— mate — respondo cansada de ver tanto brillo a mi alrededor — por favor
Pasamos una hora más haciendo carteles, termino de escribir y me apresuro a ayudar a la rubia a colorear las letras, la verdad es que todo está quedando precioso. Alicia y Josué han hecho un trabajo estupendo con las paredes, sobre el verde pastel se han esforzado para hacer un montón de dibujos que quedaron preciosos, aunque están llenos de pintura parecen divertirse con el trabajo, incluso Johana está entrenida junto a Lote reorganizando la posición de las vitrinas y limpiandolas.
— colapso — Irina jadea dramáticamente dejándose caer de espalda sobre el suelo lleno de muchas cosas — ¿Escuchan eso?
— ¿Qué? — pregunta Aurora confundida girando el rostro para verla
— mi alma yéndose lejos de mi cuerpo, ¡Veo la luz! — Irina finge que se desmaya poniendo el dorso de la mano sobre su frente y sacando la lengua, las carcajadas de las tres no tardan en cruzar el lugar
— ninguna luz, es solo la bombilla — la molesto arrojándole la tapa del marcador negro que había estado usando para delinear
— no dejas ser feliz a una moribunda — se queja Irina volviendo a sentarse, me arroja de regreso la tapa golpeando con precisión mi frente, me quejo y ellas vuelven a reír
— oigan, tengo hambre — Aurora hace un puchero y sus palabras son mágicas porque hacen que mi estómago me recuerde que no he comido nada en todo el día porque me salté el desayuno
— es hora del almuerzo — dice Irina mirando su reloj de muñeca ahora mismo manchado con acuarela verde — ¿Escuchan eso? Es mi estómago pidiendo piedad
— le preguntaré a Moni, ¡Josué! — el muchacho que estaba a pocos metros voltea a mirarme curioso, tiene pintura en el cabello y las mejillas pero no me reiré porque yo debo parecer adorno de navidad, exitiendo las manos hacia él — amigo llevo aquí toda la mañana sin moverme y ya no siento las piernas, ten piedad de mi y ayúdame
Josué se ríe sonoramente, deja la brocha que estaba usando sobre el papel periódico que pusieron en el suelo junto a la pared y camina hacia mi, su fuerza es suficiente para apoyarme y levantarme pero tengo las piernas entumecidas y enseguida el incómodo cosquilleo en los músculos de hace presente haciéndome quejar.
— estás oxidada — se burla Josué negando con la cabeza en un gesto que causa la risa de las demás, golpeo juguetona su hombro y me encamino en busca de Monett
Giancarlo y mi tía están acomodados en el callejón que está posicionado en la parte trasera de la cafetería, así que descalza, llena de brillo, color y papelitos me dirijo hasta allí, los encuentro hablando animadamente con dos personas que no conozco.
Es que soy pésima para causar primeras impresiones.
— ¡Katania! — sonríe mi tía mostrándome un montón de bolsas donde veo lo que parecen ser cajas desechables de comida — Damien ha enviado el almuerzo para todos, no ha podido venir porque el restaurante está lleno
Así que el par de desconocidos que están mirándome con curiosidad son trabajadores del Ilusión, aparto de mi rostro más brillantina con las manos porque causa picazón y sonrío a manera de saludo, ellos me responden el gesto y se despiden cordialmente antes de regresar al restaurante.
¿Es qué este hombre no puede ser menos perfecto?
En el almuerzo con Sergio hablé sobre la remodelación de la cafetería y que estaríamos todo el día en ello pero nunca dije nada sobre la comida y muy puntual él envía los almuerzos.
Qué me enamore dice.
ESTÁS LEYENDO
Dulce Caos
RomanceDamien Montenegro es un chef reconocido, dueño de un restaurante importante de la ciudad, cuando se muda a un pequeño edificio de apartamentos lo último que espera es cruzarse con un huracán como Katania Faradhay, una universitaria siete años menor...
