La casa de Sergio es grande y bonita, Damien tiene llaves de la puerta principal así que pasamos directamente a la desordenada habitación del ojiazul, la señora que le ayuda con el servicio estaba muy aliviada de ver llegar al chef, dijo que ya no sabía que hacer con el malcriado.
Sergio a diferencia de Monett si se dejaba derrumbar, lo supe cuando lo vi sentado en su enorme cama destendida viendo una comedia romántica cliché mientras varias latas de cerveza yacían sobre la mesita de noche, sus ojos estaban rojizos delatando que lloró y aún llevaba la pijama, al vernos entrar pauso la película y clavó sus orbes azules en nosotros.
- vienes a alardearme a tu chica - acusó a su mejor amigo, mis mejillas se calentaron y estuve a punto de negar su afirmación cuando Damien habló impidiéndolo
- venimos a sacarte de tu hueco oscuro, amigo - el rubio abrió las cortinas dejando que la luz del sol invadiera la habitación, Sergio se quejó audiblemente parpadeando un par de veces para adaptarse a la claridad
- Katania, controla a la fiera - me pidió tratando de tomarme del brazo, por acto reflejo me moví fuera de su alcance y él notó la gasa que cubría los siete puntos
- ¿Y a ti qué te pasó? - cuestionó frunciendo el ceño, su atención estaba ahora en mi con la misma idea de Ryan - parece que hubieses interpuesto los brazos entre tú y algo más
- básicamente así pasó - me encojo de hombros y Damien que estaba recogiendo las latas vacías me miró
- tu tía dijo otra cosa - demandó e internamente quise ahorcar a Monett por no tener la misma versión que yo, es que para mentir salió igual que yo
- eso no importa - digo sacando el helado de la bolsa que había dejado Damien sobre un escritorio - Sergio, te presento al helado curativo de la cafetería de mi tía, es efectivo
- ¿Quieres engordarme? - me pregunta cómo niño pequeño, lo miro divertida mientras le quito la tapa al tarro de frutos rojos - dame
Con la habitación iluminada y más limpia los tres nos acomodamos para comer helado, Sergio sigue sentado en la cama con la espalda recostada en la cabecera, yo me acomodé en el borde con un peluche en forma de conejo sobre el regazo - Sergio es más infantil que yo - y Damien se sentó en la silla del escritorio junto a nosotros, dejamos al castaño devorar solo un tarro mientras que el rubio y yo comemos mucho más lento el restante.
Entre charla y charla terminan resumiendo su vida, me cuentan travesuras que hicieron de niños y como los descubrían, han sido mejores amigos desde el jardín de niños y su cariño es envidiable, Sergio es abogado así que me cuenta también que trabaja en el bufete de su padre y que la chica que lo terminó era su prometida y lo dejó por su hermano mayor.
En esa parte me atoré con el helado.
Después salió el tema del concurso para el que el que Damien está creando el postre con tanto empeño. Danilo Medina es la mayor competencia desde siempre para mí vecino, su restaurante está al mismo nivel que el Ilusión, osea que son los dos mejores de la ciudad y posiblemente de gran parte del país, quien se lleve la victoria en este concurso obtendrá entre otras cosas una estrella más para su restaurante lo que significa posicionarse sobre el otro por mucho, Damien tiene un mes aún para encontrar el último ingrediente y tratar de derrotar a Danilo, que entre otras cosas parece haber ganado el odio de los amigos por roces del pasado.
- un mes, ¿Se celebrará el concurso en Halloween? - pregunto antes de meter la cuchara de plástico cargada de helado a mi boca
- se hará en una fiesta de disfraces y toda la cosa - Sergio me explica con emoción impresa en los ojos, al parecer está más ansioso que el mismo Damien por la resolución del concurso - ¡Ya quiero ver la cara de Danilo cuando pierda ante Damien!
- eso contando con que pueda terminar a tiempo el postre - Damien extrañamente serio suspira, debe sentirse muy presionado
- aún hay tiempo, amigo mío - anima el ojiazul y se mueve por la cama hasta alcanzar a poner una mano sobre mi hombro - tienes el mejor apoyo que puedas desear
- pues a mí me gusta comer - digo haciendo una mueca divertida que baja la tensión del aire y los hace reír inevitablemente
- eres la mejor, pequeña - se ríe Sergio mucho más animado antes de quitarme la cuchara de la mano robándome el helado, chillo en respuesta a su crimen y él retrocede para que no pueda alcanzarlo
- ¡Eso era mío! - me quejo tirándole el conejo de felpa que impacta de lleno en su cara, el helado se embarra en su mejilla y mi risa estridente llena la habitación, ellos ríen a mi par pocos segundos después
- vamos a almorzar afuera, sal de ese encierro, amigo - Damien toma los tarros vacíos y los pone en la basura junto a las latas de cerveza
- en defitiva ese helado funciona - menciona el castaño saliendo de la cama
Sergio tan despreocupado como solo él puede ser se estira y empieza a desnudarse enfrente de nosotros, me quejo en un tono agudo con las mejillas calientes al mismo tiempo que Damien me cubre los ojos con una mano, escucho la risa de los dos y la mano libre del rubio me sujeta por la cadera.
- vas a hacer que tenga pesadillas - recrimina Damien haciéndome retroceder de seguro hacia la puerta de la habitación
- ya quisiera Katania que tú fueses tan guapo como yo - se burla Sergio ganando de nuevo la risa del chef - te lo pierdes, abeja
Damien me saca de la habitación y aunque aparta la mano de mis ojos no me suelta de la cadera, giro para quedar de frente con él, mi expresión de terror fingida lo hace sonreír con diversión, Damien pone un mechón de mi indomable cabello detrás de mi oreja sin quitar la sonrisa ahora suave, es un gesto que dice mucho más que una palabra.
Sonrío sin poder evitarlo y Damien vuelve a besarme.
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Dulce Caos
RomanceDamien Montenegro es un chef reconocido, dueño de un restaurante importante de la ciudad, cuando se muda a un pequeño edificio de apartamentos lo último que espera es cruzarse con un huracán como Katania Faradhay, una universitaria siete años menor...
