- insisto en que el jean era mejor - comento mientras veo el vestido azul cielo que Moni me hizo poner para mí cumpleaños, la verdad es precioso pero molestar a mi tía es divertido
- cállate, Katania Isabel - me reclama señalándome con la cuchara que estaba usando para revolver el azúcar en su te de hierbas, ya estamos listas, incluso Tomy tiene una pañoleta nueva para la ocasión - te ves linda y ya estamos sobre el tiempo
- ¿Por qué es que vamos a celebrar mi cumpleaños en el Ilusión? - cuestino poniéndole la correa a mi amigo para que salgamos
- primero porque es el restaurante más importante de la ciudad y el dueño es tu novio así que no le importa reservarlo toda tarde y la noche para ti y segundo porque ahí cabemos todos - me responde bebiendo su preciado té en un par de tragos, corre a apagar las luces y por su bolso donde además van mis cosas - vamos, vamos
Me río de su nivel de ansiedad, los tres subimos en su auto, según me dijo ella Damien se fue más temprano para recoger a Irina, los padres de las Villareal las llevarán a ellas y Ryan será el chófer de los Morrison, los demás irán por su cuenta, Monett se tomó muy enserio esto de planear una fiesta. Al llegar lo primero que veo es a Aurora junto a la puerta del elegante restaurante con un lindo vestido verde, está charlando con Johana y al reconocer el auto corren animadas a abrir la puerta.
- ¡Feliz cumpleaños! - chillan al mismo tiempo, apenas dejan que me baje del coche para atraparme entre sus brazos casi dejándome sin aire en el proceso
- chicas, no respiro - me quejo divertida y ellas me sueltan de golpe, agradezco llevar tenis, de haber sido tacones hubiera caído hacia atrás sin duda - gracias por estar aquí
- cursis - acusa Monett llegando a nuestro lado con Tomy, ella sonríe burlona antes de perderse con mi perro al interior del restaurante
- oye, oye, oye - Aurora toma mis manos dando saltitos como niña pequeña sin parar de sonreír ansiosa - tus suegros vinieron muy temprano y ayudaron a acomodar todo
- trágame tierra - susurro con pánico y ellas se ríen de mis nervios inevitables
Yo había entrado al Ilusión un par de veces pero hoy parece otro lugar, las mesas fueron acomodadas hacia los extremos, pusieron luces rosadas y celestes por todas partes, una barra de bocadillos, la decoración es delicada sin dejar de ser llamativa. No tengo tiempo de ponerme llorosa por lo sentimental cuando los fuertes brazos de Sergio me atrapan elevándome en el aire, chillo por la sorpresa aferrando mis manos alrededor de su cuello para no caer, todos voltean a vernos mientras el ojiazul me hace reír entre nerviosa y divertida.
- ¡Feliz cumpleaños, abeja! - grita dejándome otra vez en el suelo, me sostengo un momento de él mareada por las vueltas que dió antes de mirarlo acusadora, Sergio se ríe a carcajadas - ¡Creciste, bichita!
- ya déjala en paz - su madre aparece por detrás dándole un zape en la nuca, él finge que le duele, la señora Cinthya sonríe hacia mí y me abraza con mucha más delicadeza que su hijo - feliz cumpleaños, querida
- muchas gracias - respondo sonriendo con las mejillas calientes por lo apenada que me pone ser el centro de atención de tantas personas
- están acaparando a mi chica - Damien aparece siendo seguido por sus padres y mi padre, se acerca y me da un beso que no dura demasiado porque Sergio lo apartó riendo - feliz cumpleaños, abejita
- Ata, mi niña - papá de acerca y como cuando era una chiquilla me refugio en sus brazos, unos brazos que jamás debieron soltarme - no importa cuántos cumpleaños pasen jamás dejarás de ser mi bebé
- ay papá - lloriqueo apretando más el abrazo, lo extrañé cada día durante muchos años y al final la vida me lo devolvió
Los siguientes minutos fueron una locura donde todo el mundo me felicitó, Alicia, Charlotte e Irina armaron un escándalo completo con sus agudos gritos antes de atraparme en un abrazo que ahogó a todos los demonios que seguían vivos en mi interior, agradecí como mil veces recibiendo más abrazos que en toda mi vida completa y ya me dolían las mejillas de tanto sonreír, el personal del restaurante nos atendió con amabilidad, nadie me dejó sentarme ni un segundo durante toda la tarde, todos querían bailar, hablar o simplemente arrastarme a cualquier sitio para tomar alguna fotografía.
Amé cada segundo.
Cuando el sol cayó conseguí sentarme junto a Irina en la mesa principal, mi amiga se burló de mi cara de sufrimiento y se apiadó de mi dándome una lata de coca cola helada, después se fue a bailar con Giancarlo y su puesto fue ocupado con el sexi dueño del restaurante.
- eres un anfitrión excepcional - molesté antes de besarlo, él me siguió el beso por fin sin interrupciones
- todos te acaparan, estoy celoso - se queja como niño pequeño acariciando mi mejilla, eso me hace reír y sin poder evitarlo Damien se contagia de mi gesto - ¿Ya te he dicho cuánto te amo?
- no viene mal recordarlo - le respondo recostando mi cabeza en su hombro
- pues te amo tanto que aunque contaras cada estrella en el cielo no podrías hacerte una idea - susurra tomando mi mano entre la suya y llevándola a su boca para dejar un beso en el dorso de esta, sonrío como idiota, al conocer a este hombre era serio y hasta amargado y hoy está aquí siendo el más dulce del mundo
- te amo, Damien, te amo más que a nada en el mundo - le respondo levantando la mirada para verlo, él sonríe antes de besarme de manera lenta y dulce
- ¡El pastel! - grita Charlotte en medio del salón y todos aplauden mientras el enorme postre es traído de la cocina hacia la mesa
- es hermoso - susurro aún sujeta de la mano de Damien
- es la versión extendida de Dulce Caos - me informa Damien poniéndose de pie, lo imito cohibida por tantas miradas sobre mi
Mi chico enciende las veinte velitas rosadas, todos cantan el feliz cumpleaños con entusiasmo y mi deseo interno antes de soplar las velas y apagarlas es que pueda seguir rodeada de tanto amor el resto de mi vida, no quiero estar sola nunca más.
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Dulce Caos
RomanceDamien Montenegro es un chef reconocido, dueño de un restaurante importante de la ciudad, cuando se muda a un pequeño edificio de apartamentos lo último que espera es cruzarse con un huracán como Katania Faradhay, una universitaria siete años menor...
