33. Corazón roto

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Después de la puesta del sol encendimos una fogata, el cielo está lleno de estrellas brillantes y la luna resplandece hermosa, estoy con mi pijama más abrigada y un gorrito rosado sentada sobre un tronco junto al fuego, Jacobo y Monett están a pocos metros asando malvaviscos y Dexter permanece a mi lado bebiendo refresco de una lata, todos estamos en silencio escuchando las canciones viejas que reproduce una emisora local, el ambiente es tan ameno que sonrío sin poder evitarlo, mis manos sostienen una taza humeante de chocolate con los malvaviscos de colores flotando.

Este momento es perfecto.

Dexter empieza a cantar a la par con la voz de la chica que entona la canción de la emisora, es una vieja melodía que narra la historia de una chica que encuentra una carta que un soldado escribió a su madre durante la guerra, la triste tonada que lleva por título "madre, anoche en las trincheras" es tan sentimental que Moni lloriquea, escucho mientras la carta cuenta como el soldado desea morir porque asesinó sin saberlo a su amigo de la infancia que estaba en el bando contrario, pienso mientras tomo un trago del chocolate en cuántos amigos de la vida real se vieron frente a frente en un campo de batalla que acabó con todo.

- es tarde - menciona Jacobo horas después, la taza fría y vacía está junto a mis pies y yo estoy cabeceando apenas consciente de mi alrededor, Monett está profundamente dormida recostada en el hombro del pelinegro

- vamos, debes dormir, Ata - papá me rodea con los brazos alzadome como cuando era una niña y me quedaba dormida en la sala, entonces él me llevaba cargada hasta mi cama

Me acomoda en una cama doble con Monett a mi lado, susurro algo que debió sonar inentendible aunque era un hasta mañana, ellos salen de la habitación y yo giro para abrazar a Moni antes de ceder ante el sueño.

La mañana es cálida, despierto porque mi teléfono suena, lo callo antes de que mi tía se despierte y me siento en la cama para ver quién molesta a las seis de la mañana, es un número desconocido pero me ha enviado un mensaje de WhatsApp, la foto de perfil no me muestra nada así que curiosa abrí el mensaje encontrando una fotografía.

Mi mundo se detiene los minutos que tardo observando la imagen, es Damien, besando a una despampanante chica de cabello dorado y cuerpo perfecto.

Mis ojos se humedecen, ¿Cómo podría competir con una mujer así?. Ella es mayor, hermosa y tiene clase, ni siquiera se porque estoy sintiendome tan traicionada cuando no somos nada, porque el pecho me duele al compararme con esa rubia, porque siento tanta rabia y dolor al ver a Damien con otra chica.

Estúpido corazón que se enamora.

Estúpida yo que lo escucha.

- duele - susurro, apago el teléfono y voy hasta el baño para poder llorar sin que nadie lo note mientras me ducho, mi corazón se siente roto

Me pongo un blue jean junto a una camisa morada, mis tenis y apenas me preocupo por ordenarme el cabello, no estoy de humor para eso pero decido que debo ser fuerte como Monett y no sucumbir ante un desamor, aunque por dentro se sienta como si todo se derrumbara cual torre de naipes al aire.

El día pasa veloz, almorzamos juntos y Monett y yo regresamos al atardecer al departamento, en el camino le conté lo de la fotografía y ella me consoló diciendo que le preguntará a Damien y que dependiendo de la respuesta ella le dejaría sin la capacidad de engendrar descendencia. Subimos las escaleras de dos en dos, tropiezo en la última pero consigo no caer, mi tía deja su bolso dentro y dice que irá por Tomy que pasó estos días en una guardería para mascotas que le fascina, la acompañó a la puerta y mientras la observo perderse rumbo a las escaleras la puerta del frente se abre.

Damien y Sergio sonríen al verme, mi expresión fría hace que frunzan el ceño.

- ¿No pensabas decírmelo? - pregunto aún con seriedad manteniéndome en el marco de la puerta

- ¿De que hablas? - pregunta confundido el rubio de ojos lindos

- de ti y la rubia - respondo con los ojos ardiendo por negarme a derramar las lágrimas que se acumulan - se que comparada a ella no soy nada, pero no debiste ilusionarme

- Katania, tienes que escucharme - pide dando un paso hacia mi, niego con la cabeza entrando al departamento y cerrando la puerta detrás de mi

Escucho sus puños golpear la puerta mientras su voz alarmada me pide que lo escuche, me deslizo hasta el suelo recostada en la madera blanca, mis sollozos se convierten en un llanto audible que se Damien y Sergio pueden escuchar perfectamente. El ojiazul le pide a su mejor amigo que me dé tiempo y lo hace alejar de la entrada.

Lloro porque duele mucho, realmente me enamoré de Damien Montenegro y él aparece en esa maldita foto besando a una chica que golpea con fuerza mi baja autoestima, abrazo mis piernas atrayendo las rodillas hacia el pecho y ocultando el rostro en ellas, me quedo allí hasta que llegan Monett y Tomy, mi perro trae una pañoleta nueva color verde y feliz de verme empieza a lamer mi rostro, lo aparto sonriendo por primera vez en el día y mi tía saca del refrigerador helado curativo de limón.

- veremos qué tanto insiste en tenerte, que tan perseverante es por tu amor - dice Monett sentándose a mi lado en el sofá con las cucharas en una mano, me extiende una sonriendo - está es su primera baja, si no salen de ella no son el destino del otro

- besó a otra chica - reclamo llenándome la boca de helado mientras el televisor reproduce la primera parte de piratas del caribe

- no sabes el contexto, puede que incluso ella no besara a él por sopresa o fuese una apuesta, yo que se - dice moviendo las manos en el aire para enfatizar su punto, la miro mal - no lo estoy defendiendo, Nia, pero cada historia tiene dos versiones y debes tenerlas juntas para saber la verdad

- solo no lo nombres más - le pido llorando otra vez

Monett y yo pasamos gran parte de la noche comiendo helado y viendo películas mientras Tomy dormía junto a nuestros pies, en la alfombra.

Dulce CaosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora