32. Te Veré Mañana

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¿Cuántas horas podría durar un día? Evidentemente no sólo veinticuatro

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¿Cuántas horas podría durar un día? Evidentemente no sólo veinticuatro.

Estaba seguro que en cuanto Ewan saliera de su cirugía y ya lo declararan estable podría salir del hospital, llevar a Lara a su casa y terminar oficialmente el día más largo de mi vida. Pero Thiel tenía otros planes.

El doctor salió y dijo que Ewan estaba bien y sólo necesitaba recuperar la sangre perdida, además de responder muchas preguntas y estaba por salir a buscar a Lara cuando ya había pasado media hora pero entonces había llegado atropelladamente una enfermera para decirle a Grier que su novia estaba en labor de parto. De donde rayos salió Thiel no lo sé.

Cuando logramos despertar a Grier, que se había desmayado en el acto fuimos a otra sala de espera donde era obstetricia, fue que nos dimos cuenta de que Lara la había ayudado a llegar a la puerta o si no... Habría ocurrido algo terrible en el estacionamiento.

Lo primero había dicho, luego de que se llevaran a Grier con su novia, había sido:

— No puedes culparme por esto, Nicola.

Y realmente no podía cuando se veía enferma de la preocupación, Nicola acertadamente se había quedado callada. Desde entonces estábamos esperando, aún más rígidamente, noticias de Thiel y el bebé.

Maman Noble había llegado en algún momento en medio, envuelta en lo que parecía una sabana púrpura dragón, no le estaba poniendo particular atención. Mi mirada estaba al otro lado de la habitación, donde Lara se había sentado lo más alejada de cualquiera de nosotros.

— Siempre creí que sería diferente — declaró Maman Noble justo a mi lado, no hacía falta que especificara a quien se refería.

Mantuve mis ojos en ella, con una mano pálida sobre sus ojos prácticamente cubriendo la mitad de su rostro, pero no estaba dormida. Sus labios se movían cada tanto como si la multitud de pensamientos en su cabeza la hicieran hablar, me preocupaba ese absoluto silencio que tenía. Su actitud había cambiado completamente con la presencia de Nicola, cada vez más apagada.

— Tal vez unos cuernos o una cola — seguía diciendo Maman Noble — No que pareciera un maldito ángel.

— Todos nos equivocamos al juzgarla — fue lo que dije.

Unos más que otros.

— ¿Qué más sabes de ella? — inquirió lentamente.

Giré mi cabeza para mirarla francamente ofendido.

— No crees que lo que ya te ha dicho es suficiente. Y no, no estoy preguntando estoy declarando un hecho — la miré fijamente — Es suficiente.

— Forbes, por Dios — también se giró para mirarme, sus ojos celestes no habían perdido nada de la determinación. Era como un perro con un hueso y no iba a disculparme por la comparación — Ella está sola aquí y realmente se ve tan débil...

El Quarterback Y YoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora