Cuando mi mamá se fue de la fraternidad sentí su ausencia por todas partes. La seguí por las escaleras hasta la puerta y la vi subir a su auto. Sentía que tenía que decirle algo que no podía dejar que se fuera y dejar las cosas así, pero no encontraba las palabras así que cuando el auto se alejó solo pude volver a entrar en casa.
Había olvidado que todos los chicos estaban aún en la sala, todos me miraban incómodos y con algo de preocupación.
– ¿Necesitas algo?– me preguntó Joss.
– No, todo está bien. Estaré arriba un momento.
Cuando entré a mi cuarto sentí que las lágrimas escocian mi rostro. Jamás había llorado en mi cumpleaños y yo ya llevaba dos veces la primera fue nostálgica y hermosa al ver el cariño que todos me tenían, pero a la vez pensé en mi mamá, en que quería verla y unos minutos después se presenta en mi puerta y toda esa sensación se derrumba, ya no podía con esto, no es justo que me sienta terriblemente culpable cuando realmente no he hecho nada malo, pero tampoco quería hacer sentir a mi mamá como si no fuera nada en mi vida, después de todo y a pesar de sus errores ella era la que me había dado todo en la vida.
– Ty, abre la puerta.– susurró Nate desde el otro lado.– ¿Quieres compañia?
Me sequé las lágrimas siendo consciente de que Nate las notaría de todos modos ya que mis ojos se enrojecian inmediatamente al llorar, de todas maneras respiré profundo y abrí la puerta. Nate me observó con una sonrisa ladeada.
– Lamento lo que pasó.
– No lo hagas, no es tu culpa.
– Tal vez me pasé un poco con lo que dije.
– No, todo lo que dijiste es cierto. El problema es que mi madre no es capaz de ver las cosas, necesita ayuda profesional pero nunca va a pedirla.
– Tienes que saber que nada de lo que te dijo es cierto.
– Lo sé, Nate, pero de todas maneras que tu madre piense así de ti duele.
– Ya. Pero intenta ignorarlo. En unas horas va a ser tu fiesta y...
– Ya no quiero esa fiesta.
– Eso si que no, Ty, no dejes que te haga esto.– dijo cerrando la puerta y llevándome hacia la cama.– Escucha, mañana si quieres nos quedamos aquí sin hacer nada en todo el día, si quieres llorar voy a abrazarte, si quieres salir te llevaré donde quieras, si quieres comer algo lo conseguiré para ti, haremos lo que tu quieras que te haga sentir mejor o peor respecto a lo de tu madre, pero no arruinará tu cumpleaños, no es justo.
– De acuerdo.– dije intentando esbozar una sonrisa.– Pero realmente no estoy de ánimos para ordenar para la fiesta ni para celebrar.
– Ya deja de hablar.– dijo sentándome en sus piernas.– Los demás dijeron que se encargarían de todo, mientras vas a descansar y relajarte para recargar energías y bailar toda la noche con todos los hombres que están allá abajo esperándote y que me ponen algo celoso, pero mientras tu y yo nos quedaremos aquí.
– Gracias.
Nos acostamos en la cama, Nate me abrazó por la cintura pegando mi espalda a su pecho y con la otra mano me acariciaba el cabello, sonreía agradecida de tener a Nate en mi vida, que nos esté esta oportunidad a ambos de ser parte de la vida del otro. Me sentía tan tranquila y segura en sus brazos que poco a poco fui quedándome dormida.
– Tyler.– susurraba Celestine moviendo mi brazo.
Abrí los ojos lentamente, Celestine me miraba fija y traviesamente. Cuando seguí la mano que me envolvía la cintura me di cuenta por que.
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Fraternizados
Подростковая литератураCuando Tyler solo era una niña un accidente automovilistico cobró la vida de su padre, hermana y abuelo, dejando un terrible sentimiento de perdida y dolor en su madre, quien tras lo ocurrido se volvió aprensiva con lo único que le quedaba en la vid...
