CAPÍTULO 10, PARTE 2

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AMISTAD FRAGMENTADA

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AMINA BELANGER

Su respiración es tan suave y su corazón está en plena serenidad. Sé que pocas veces la veré así de tranquila, así trato de gozar este momento de paz, porque seguramente lo necesitaré más tarde.

Diana se acurruca más entre las sábanas, como si escondiera de mí. Daría lo que fuera por saber que pasaba en esa cabeza loca en este momento, que estará soñando que no se disponía a despertar todavía, siendo que el efecto debió pasar hace una hora.

Suelta una risita casi inaudible, pero yo alardeaba de oídos agudizados, que podía oír todo lo que murmuraba dormida.  Sonríe divertida al escuchar otra vez su risa. Mi curiosidad aumentaba por saber que tontería soñaba que la hacía tanto reír.

—Amina—Una voz a mis espaldas me llama.

Vuelvo a mi seriedad normal.

— Te tardaste. —  suelto a secas.

—Lo lamento—Carlos se acerca a mí, deja su maletín en la cama. Me da una mirada extraña, y luego dedico unos segundos para analizar a Diana—¿Qué hacías?

—Jugamos una partida de cartas, niño —Solté sarcástica, él rueda los ojos ante mi respuesta—Podrías hacerlo ahora, cuando ella duerme es mi descanso.

Carlos saca del maletín una jeringa esterilizada y nueva, la cápsula que le pedí.

—¿Todavía sigue drogada? — Pregunta, mientras toma el brazo izquierdo de Diana tomando su pulso.

—Sinceramente, no lo sé.

—Su cuerpo es fascinante —Suelta de la nada. Alzo una ceja al escuchar eso, y el ríe nervioso —Digo, su cuerpo sana las heridas más rápido que los humanos normales, tal vez sea por el vínculo, pero mamá...

Lo interrumpí.

—Tampoco es una Luna normal, recuerda eso.

Creo que las palabras "no normal" era lo que mejor que describía a Diana Ayleen, era una forma educada de decir que no sabíamos que carajos pasaba con ella y todos esos cambios. No eran normales en una luna, aunque al ser la primera Luna suprema, no tenía ni la mínima idea de cómo funciona sus poderes.

—Bien, sostenla —pide, mientras alistaba todo para extraer un poco de su sangre.

Tome su brazo derecho, y sus piernas, para que no reaccionará por la aguja de mala forma, o se hiciera daño.

—No quiero presionarte, pero si no encuentras la vena a la primera, será mejor que corras —Amenace.

Sabía controlar mis ansias de sangre, sin embargo sólo tenemos un único intento antes de que llegara Jessica.

—¿Quieres hacerlo tú? —Preguntó fastidiado.

—Claro, que la vampira saque la sangre, eso no es racialmente incorrecto—Él niega con la cabeza—Puedo hacerlo, pero no quiero tirar tus 7 años de universidad a la basura y los otros que te quedan.

Él lo hace al primer intento, el brazo de Diana reaccionó con una acción brusca que controlé al instante, arruga su nariz con dolor, pero no despertó. La sangre comenzó a llenar el interior de la jeringa.

—Bien hecho, doctor Favre.

Sacó la aguja de ella y tapó la perforación con un algodón. Llenó la cápsula hasta la última gota, me la entregó. La cubrí con mi pañuelo de bolsillo y lo guardo en el mismo. Cuando creí que había terminado saca una bandita adhesiva de gato, cubre la marca de la inyección

Black Onyx [1]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora