CUARTA LUNA

12.1K 1.1K 197
                                        

──•─────── ) ● ( ────────•──

BESOS CON LUNA LLENA

──•─────── ) ● ( ────────•──

JESSICA FAVRE

La llamada se corta.

Amina me vio preocupada, mientras terminaba de asesinar a un híbrido vampiro. Los tanques de mis fuerzas militares y las humanas llegaron a cerrar el perímetro. Mi élite bajó de los vehículos con sus armas listas con balas de madera para aniquilar a esa peste: 10 hombres y 10 mujeres expertos en todos los sentidos para una batalla.

Como era de esperarse, el teniente Isabey del ejército humano vino directo a mí, con las mejillas rojas de furia.

—¡Tengo teléfonos sonando con gritos de ayuda por perros gigantes atemorizando a mi población! ¿Qué hiciste ahora, Favre? — Grita.

Como quisiera cortarle esa lengua de mundano.

—Resolveremos eso luego, Isabey, ahora ve preparando a tus perras que yo preparo a mis guerreros. —Esboce una sonrisa burlesca, y lo dejo hirviendo de enojo.

Al estar frente a mi manada, los 20 se inclinaron en sincronía ante mí, e hicieron sonar sus armas al unísono, mostrando que estaban listos para todo.

—¡Alfa Suprema! —Saludaron, Vicente me guiña un ojo desde su moto.

Sonríe orgullosa de cada uno.

—Hoy no solo van a proteger a la mandad, sino a los humanos—Ellos asintieron —No quiero sangre de inocentes en nuestras manos.

Alistaron sus cascos de protección.

—¡Traigan cabezas de híbridos para la cena, nenas! —Ordene.

—¡Por la Manada! —Proclamaron en un grito de guerra, y siguieron a Amina.

—¡Por la manada! —Oí gritos de voces conocidas.

Tomé del cuello a dos uniformados que trataron de seguir el paso a la élite y los tiré al suelo. Ellos se quitaron los cascos con manos temblorosa, dieron dos sonrisas estúpidas: Nikolas y Alexa.

Lo que me faltaba.

—Fue idea de Alexa, prima—Acusó Nik y Alexa le da un golpe en el estómago dejándolo sin aire.

Les quité las armas.

—¿Ustedes quieren que Diana me maté por dejar que mueran? —Apunté el vehículo blindado de donde salieron—¡Vuelvan al puto auto!

Ellos a regañadientes e insultándose entre sí, entraron al auto. Volví la cabeza hacia el inútil ejército humano, quien preparaba un plan como si tratara de otros humanos. Papá me insistió en incluir a esa raza en cada misión para formar una estúpida alianza que no sirve para una mierda.

A veces no entendían como podían creerse la "raza superior" Rodé los ojos,  tomé mi teléfono y marqué:

—Estoy un poco ocupado ahora, Jessica —Dijo, se escucharon gritos, y luego disparos.

—¿Es Jessica? ¡Pásamela, imbécil! —La angustia de mi pecho desapareció al escuchar su voz.

—Diana, quita el pie de ahí, por el amor de la diosa; que no soy de piedra. —Exclamó Belanger, antes de un segundo de penumbroso silencio.

Puedo sentir su respiración irregular del otro lado de la línea.

—Ni secuestrada te salvarás de mí, Favre, ¿Dónde estás?

Black Onyx [1]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora