Nuevamente convencí a Alyssa que me cubriera para ir hablar con Jeremiah a solas.
El sol estaba en plena cúspide, Me encontraba sentada en una de las mesas afuera del café. Miraba a la gente pasar de prisa sumergida en sus propios problemas. Jeramiah no me dijo la hora y esperaba que apareciera en unos minutos más, sino, todo sería en vano. Di un sorbo a mi café cuando lo vi sentarse en una de las sillas que estaba disponibles en la mesa. Llevaba lentes de sol y una gorra. No quería ser descubierto.
—Hola, Mary Elizabeth— estaba frente a mí
—Hola— dejé la taza sobre la mesa
—Sé que debes de tener muchas preguntas, al igual que yo, así que comienza, entre más pronto mejor. No deben de notar que salí y creo que tú también saliste a escondidas, porque si estas con Stephano, él te tiene en casa bajo restricción, con ordenes exactas de no salir, a menos que él salga contigo.
—Sí— respondí mirándolo fijamente
Era exactamente lo que había hecho
— ¿Cómo lo sabes?
—Conozco a Stephano y te conozco a ti. Así que sé que es mejor comenzar con las preguntas— miró para todos lados.
— ¿Cómo hiciste para acorralarme contra el muro?
—Fue sencillo. No pusiste mucha resistencia y he llevado un entrenamiento por más de un siglo. Vivir en una casa llena de vampiros que son el doble de fuertes que tú y ángeles caídos, que con un soplido que tumbarían, no es sencillo, así que tuve que ponerme en forma.
— ¿Vampiros y ángeles caídos? — el tiempo que viví en esa casa los vampiros y ángeles caídos nunca la pisaban, sólo los veía cuando mi padre hacía las juntas
—Sí.
— ¿Qué hacen en la casa?
—Están bajo las órdenes de papá. Después de tu desaparición las cosas cambiaron— respiró profundo, exhaló y continuó —Tenían un pequeño encargo y era encontrar algo. Nunca supe que era, pero ahora que te veo con vida, creo que lo que tenían que encontrar no era un objeto, si no una persona.
Estaba equivocado, lo que buscaban era el libro, aunque no estaba tan lejos, ya que la única que sabía su ubicación exacta, era yo.
— ¿Cómo has estado? — tomó mi mano
—Huyendo— reí
—Sabes a lo que me refiero— sonrió
—Yo también. He estado huyendo por casi un siglo. Cuando era encontrada fingía mi muerte y huía de nuevo. Mamá no quería que regresara hasta que estuviera lista— solté una respiración sostenida —y creo que lo estoy.
— ¿Qué te hace pensar eso? — se quitó los lentes.
—He recuperado mi memoria, la cual había perdido. Además necesito saber quien fue quien la mató, lo que trama papá y los ángeles.
Tomé mi taza
—Ya no hablemos de mí— le di otro sorbo a mi café — ¿cómo has estado?, ¿cómo fue la vida en este infierno? — casi podía imaginar lo que vivió a lado de papá.
—Lo acabas de decir. Mi vida fue un infierno, después de que te fuiste. Papá se encargó de ello. Dos años después que huiste, también lo hicimos nosotros, pero en 1944 nos encontró a Jerome y a mí. Estábamos en Austria con un hechicero que nos dio hospicio. Nos trajo de regreso, nos tuvo encerrados haciendo trabajos forzados por dos meses y frente a todos mató a Jerome— respiró profundo y continuó —Después de matarlo renovó el hechizo de la casa para que no saliera, tardé años para poder contrarrestarlo.
Tomé su mano y la apreté
—Siento que todo esto fue mi culpa
—No lo fue. Entiendo el motivo del por qué huiste y después lo hicimos también, pero creo que no fuimos tan buenos como tú— rió con lo último.
Reí también
—Después de que huiste planeamos revueltas para quitar a papá del mando, pero nada funcionó, entonces fue cuando huimos para ganar aliados y desde lejos continuamos, después fuimos atrapados pero todo continuó aunque papá cree que no— respiró profundo y continuó — la guerra está más cerca de lo que crees, Mary Elizabeth
—Lo sé, Alyssa me lo dijo. Además todos los ángeles están de acuerdo en que la guerra se aproxima.
— ¿Alyssa? — reaccionó incrédulo —Imposible ella murió.
—Lo sé, pero ha regresado— sonreí
— ¿Alyssa regresó? — noté esperanza en su voz y mirada
—Sí
— ¿Está contigo? — preguntó, pero supongo que sabía la respuesta mucho antes que la dijera.
—Así es.
—Quiero verla— sus ojos brillaron ante la idea de verla de nuevo, aunque fuera diferente a la última vez que la vio.
—Estoy segura que pronto lo harán. Recuerda que no deben de saber que estoy aquí, no hasta qué...—Tuve una buena idea— ¡Ya sé! — me emocioné
— ¿Qué? — reaccionó sorprendido
—Ya sé la forma en que sabré lo que trama papá. Tienes que decirle que estoy aquí. Dile que viste a Stephano aquí en Florencia, él deducirá lo demás.
— ¿Estás segura? — me miró fijamente.
—Sí— respondí con mucha seguridad.
— ¿Qué pasara con Stephano? — pasó su mano por el cabello —sufrirá mucho cuando papá te capturé, porque sé que eso hará.
—Lo sé, pero es mejor así. Le prometí que haría lo necesario para que ambos estuviéramos bien, aunque fuera en contra de mis propias convicciones y eso es precisamente lo que voy a hacer.
—Si eso es lo que crees correcto, te ayudaré hermana; con una condición
— ¿Cuál? — pero sabía que su condición tenía un nombre
—Llévame a ver a Alyssa y quiero que le digas a ella esto. No quiero que crea que soy un desalmado.
—Está bien. No cabe duda que el amor trasciende épocas— sonreí
—Siempre la amé, desde el momento en que se presentó por primera vez en la casa y cuando por fin le confesé mi amor, papá la ma..
Pero no pudo continuar, su dolor era muy grande, podía notarlo en sus ojos cristalinos.
— ¿Sabes que él la mandó matar?
—Sí, lo supe días después de su muerte, cuando Alena presumía haber matado a una persona sin sentir el más mínimo remordimiento. Para mi fortuna Dios es demasiado grande y ella también tuvo su final— sus ojos estaban cristalinos—por favor, quiero verla.
—Está bien, la verás— le prometí
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Oscura Noche
FantasyDespués de enterarse que toda su vida es una mentira que ella misma creó, Angie, cuyo nombre es Mary Elizabeth. Tiene una nueva misión: descubrir quien mató a su madre, recordar dónde traspasó sus poderes y regresar a Italia a terminar lo que inició...
