He tenido días en los que me pongo a pensar en mi futuro...
En que terminaré haciendo algo que no quiero en un lugar incómodo para mí.
No me visualizo sentada en un escritorio mientras dirijo una empresa...
Para ser más concreta, no quiero ser como mi madre.
Desde que tengo memoria, mi mamá nunca ha estado conmigo en fechas importantes. Ni siquiera tengo el consuelo de contar con mi papá.
No puedo negar o afirmar que la partida de él le haya afectado.
Porque no conozco a mi mamá.
Pasa todo el tiempo en la empresa. Los días festivos como navidad o año nuevo, sus cenas son más importantes.
Asisto con ella al evento. Cuando llegamos me da un regalo que compró su secretaria.
Lupe es quien siempre me da un obsequio, que eligió ella misma, junto con un abrazo y su tradicional chocolate caliente.
Todos mis trabajos de la escuela, por el día de la madre, se quedaron en el olvido. Fue así hasta los nueve años. Así que decidí dárselos a Lupe.
Mi cumpleaños...Es el único día en que mamá se acuerda de mí. El único momento que tengo con ella. Siempre me lleva un pequeño cupcake, me dice que pida un deseo, apago la vela y ahí está ella con sus ojos llorosos.
Me abraza tan fuerte y siempre me susurra...Un año más, mi ojitos verdes.
Dice eso, se levanta y se va, no vuelvo a saber de ella en todo el día.
Pero ese único momento es súper especial para mí, es por eso que siempre anhelo que llegue mi cumpleaños. El resto del día lo paso con Valentina.
Pero por todo esto, no quiero ser como mamá, no quiero estar con mis seres queridos solo en sus cumpleaños y por unos minutos.
Su manera de cuidarme es fría, es sobreprotectora. Sé que me quiere, a su manera, pero me quiere.
Yo le echo la culpa a su trabajo, sé que hay algo más pero no quiero que se enoje conmigo.
El punto es que, ahora que experimente lo que se siente hacer algo que de verdad te gusta, no quiero que dure solo dos meses. No quiero seguir encerrada, no conocer nada de la vida.
Tengo que encontrar la manera de que mi mamá me entienda.
-Karol.
Valentina esta delante de mi asiento, moviendo su mano de un lado a otro. No hay nada más, lo que significa que la clase ya termino y todos se fueron.
¿Cuánto tiempo llevo pensando?
-¿Ya terminó?- es muy tonta mi pregunta.
-Si Karol. Te llevo observando los últimos veinte minutos. Supongo que te pasaré los apuntes finales porque se nota que no prestaste atención.
Asiento, mientras recojo mis cosas.
-Es más, hoy haré la tarea en tu casa para así ayudarte en la parte final. No puedo permitir que te quedes en algo.
Dios, más amigas así por favor.
-Te quiero Valentina, no sé qué haría sin ti.
-Yo también te quiero, aunque esto te costara un bote de helado.
Salimos riendo con nuestros brazos entrelazados.
Mientras vamos al estacionamiento, suena mi celular. Veo que es un nuevo mensaje de Karina.
