Cuando ese atractivo cantante le propone fingir estar en una relación, Gala no lo tiene nada claro. Puede que el hecho de que él no deje de insinuar que la quiere en su cama sea una señal para que acepte.
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Inicio: 26/04/21
Finalización: 15/09...
Entreabrí los ojos y estiré los brazos. Marina había sido siempre un espíritu emocional y efusivo. La conocía hacía años. Me había acostumbrado a sus idas y venidas. Era normal en ella entrar en mi habitación chillando y cantando de buena mañana. También era habitual que anduviera saltando en pijama, desplazándose de un extremo al otro. Sin embargo, no era común que Carla actuara de la misma forma.
—¿Va todo bien?
Marina me enfrentó con el semblante lleno de conmoción.
—¡Sí! — expuso.
—¡No! — replicó Carla al mismo tiempo.
El rostro de la última revelaba un sentimiento muy similar al miedo. Tragué saliva con nerviosismo y me levanté de la cama.
—Será mejor que lo juzgues por ti misma.
Me tendió el móvil y lo cogí con nerviosismo. Cuando enfrenté la pantalla vi un post de Instagram. Era la cuenta de Benjamin Hardwicke. Había diversas fotos del concierto. También algunas del meet and greet de después.
—Mira las dos últimas— me urgió Carla, claramente expectante y tensa.
Deslicé el dedo por la pantalla y pasé las imágenes hasta que me topé con mi cara en una de las fotos. Era el selfie que me había sacado con él la noche anterior.
Me senté en la cama y seguí mirando la publicación. Había unas seis fotos con fans y una de ellas era la mía. No me podía creer que de entre todas las que había sacado, hubiera seleccionado la de una no fan declarada.
—Sois treding topic en Twitter— expuso Carla, sentándose a mi lado y tomándome de la mano.
—¿Sí?
Suspiró al ver la confusión en mi gesto.
—¿Cuándo pasó esto? — inquirió Marina, refiriéndose a la foto en cuestión.
—Ayer — contesté, encogiéndome de hombros —. Estabais ahí.
—Madre mía — dijo, con los ojos abiertos como platos —. Todo el mundo está hablando de vosotros.
Llevada por el instinto, cogí mi móvil. Entré en mi perfil de Instagram y se me puso el vello de puntas al comprobar que tenía una cantidad espeluznante de notificaciones y mensajes sin contestar.
—No lo entiendo — musité con desconcierto —. No soy la única que sale en la publicación.
—Pero vuestra foto es la única en la que Ben sale con una sola persona.
Fruncí el entrecejo. Seguía sin comprender a qué venía tanto alboroto. Marina suspiró, se sentó a mi lado y me quitó el móvil de las manos.
—Los medios se harán eco de quién eres. Es cuestión de tiempo— murmuró Carla, algo aturdida.
En ese momento, no comprendí la magnitud de sus palabras.
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—Pueden llegar a ser muy desagradables— sentenció más tarde Marina.
Estábamos las dos sentadas en la alfombra de la sala de estar, con la espalda apoyada contra los pies del sofá. Llevábamos un buen rato leyendo artículos y comentarios sobre mi supuesto romance con Ben. Milagrosamente, mi foto había desaparecido del post hacía un par de horas.
—Dejad de leer estas chorradas— nos aconsejó Carla, tomando un sorbo de su té.
—Megan Clare es una actriz británica bastante popular— siguió explicando Marina, ignorando a la rubia por completo. La escuché con atención—. Ella y Ben conocieron hace año y medio durante el rodaje de un videoclip de la banda. La gente los comenzó a shippear a partir de ese momento. Comenzaron a salir oficialmente poco después. Han aparecido juntos en distintos actos públicos desde entonces. Nunca se han escondido de la prensa. Pero a principios de noviembre, Ben hizo un comunicado oficial en sus redes sociales diciendo que lo habían dejado y pidiendo respeto. Ella no se pronunció al respecto. Hay rumores y especulaciones de todo tipo acerca del motivo de la ruptura.
Curiosa, tecleé su nombre en el buscador y aparecieron las primeras imágenes. Era guapísima; alta, esbelta y con unos impactantes ojos azules. Llevaba un par de años en el mundo de la actuación y había ganado algunos premios bastante importantes a nivel nacional.
—Dejadlo ya. Los que escriben eso son personas con poco cerebro y mucho tiempo libre— manifestó Carla, posándose frente a nosotras con los brazos en jarra. A diferencia de nosotras, ella se había lavado la cara, peinado y vestido.
Entonces, me llegó un nuevo mensaje en Instagram. A mi lado, Marina soltó un grito ahogado. Rodé los ojos y le entregué el dispositivo. Toda aquella situación me estaba dando una jaqueca tremenda. Ben había metido la pata hasta el fondo.
—Mia Hardwicke quiere verte — exclamó a los pocos segundos —. Es una de las managers de Labor. Esto es más serio de lo que creía.
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La manager nos citó a un despacho que estaba en el centro de Londres. Nos recibió tras un escritorio despejado y nos sirvió una taza de té a cada una. Era la viva imagen de su hermano. Era bastante alta y poseía una figura fina, proporcionada y esbelta. Su melena, larga y ondulada, gozaba de un bonito color negro y sus ojos verdes destacaban por la longitud de sus pestañas.
— Gala— murmuró, concentrando toda su atención en mí y ofreciéndome un apretón de mano a modo de presentación.
Creí que lo adecuado era presentar a mis acompañantes, por lo que lo hice. Tras una dirigirles una ligera sonrisa se sentó en la silla. Nosotras ocupamos asiento al otro lado de la mesa.
—Hablemos de negocios — dijo con la mirada teñida de seriedad.
—¿Negocios? — logré articular, con la voz tensa.
—Tienes derecho a estar enfadada— reconoció Mia, con un destello de empatía en la voz—. He hecho lo que he podido y he eliminado la foto de su perfil de Instagram. Te pido perdón en su nombre. Últimamente, Ben ha estado sometido a mucha presión y desde la agencia no hemos hecho más que atosigarlo—. Tragué saliva y asentí—. Los periodistas buscan cualquier excusa para contar e inventar historias que puedan atraer a sus lectores— expuso antes de sacar un sobre de su bolso y entregármelo. Al abrirlo, descubrí que era un contrato de confidencialidad—. Desde Promanagement hemos decidido proporcionarte una compensación económica para reparar los daños que mi hermano y la banda hayan podido ocasionarte.
Leí el documento por encima, demasiado nerviosa como para comprender algunos palabros que había en él. Por suerte, Marina lo revisó conmigo y me aconsejó que lo firmara. Había estudiado derecho y se estaba sacando un master en abogacía, por lo que me fiaba de su criterio. Aun así, antes de firmar taché el párrafo que mencionaba la compensación económica.
—No hace falta que me sobornéis. De todos modos, no pensaba abrir la boca.
—Como quieras— susurró, sorprendida—. La cosa irá a peor en las próximas horas. Os aconsejo que abandonéis Inglaterra lo antes posible. Esto acaba de empezar.
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¡Hola! ❤️
¿Qué tal estáis? Espero que muy bien. Hoy no era día de actualización, pero tenía este capítulo editado y he decidido publicarlo de todas maneras. 😛
Ben la ha liado un poquito... Me muero por saber qué pensáis al respecto. Como veis, los primeros capítulos son cortitos e introductorios. Ojalá os esté gustando. 🤞🏻
La semana que viene andaré bastante liada, así que no se si me dará tiempo a editar y publicar el próximo. Ya veremos.😬
Muchísimas gracias por leer, votar y comentar. 🥰🥰🥰
Un beso,
Rosa.😘
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