Capítulo 47

10.8K 790 149
                                        

Banda sonora del capítulo: You are in love, de Taylor Swift.

Me despertó el aroma a comida recién hecha. Al alargar la mano entre las sábanas, comprobé que no había nadie a mi lado.

Me incorporé y me froté los ojos con pereza. A pesar de qué estaba nublado, la luz se filtraba a través de la ventana del camarote. 

Rescaté la camisa que había llevado Ben ayer y me la puse antes de dirigirme al baño.

Tras asearme y lavarme la cara, decidí inspeccionar el barco en su busca. Bajé las escaleras y me mordí el labio inferior al encontrarlo en la concina. Estaba de espaldas a mí, llevando sólo unos pantalones de pijama holgados, con los pies descalzos. Cocinaba mientras tatareaba la melodía de una canción que no reconocí al principio. Al cabo de unos segundos la reconocí como Love I'm given.

Comencé a caminar en su dirección de forma inconsciente, apoyando la cabeza en su amplia espalda y abrazándolo por detrás al alcanzarlo. Planté un beso en la parte posterior de su dorso e inspiré su perfume. Se volteó fugazmente y su mirada viajó entre la sartén y mi rostro, con una sonrisa tierna en sus labios.

— Buenos días— musité, poniéndome de puntillas y besando también su mandíbula.

— Buenos días.

— ¿Ya has terminado la canción?

— Casi— contestó con una sonrisa tímida y la mirada fija en lo que estaba cocinando—. Te avisaré cuando la tenga lista.

— Me muero de ganas. Me pone de buen humor.

— ¿Qué más te pone de buen humor?

Elevó las cejas mientras hablaba y me mordí el labio inferior, negando con la cabeza. Aludiendo las connotaciones sexuales que había tras sus palabras, lo estreché con más fuerza, trazando a continuación la forma de su pecho con las manos abiertas y posando otro beso en el centro de su espalda.

— Despertarme a tu lado — confesé.

Desvió la mirada de la sartén de nuevo y alzó las cejas, apretando los labios y reprimiendo una sonrisa. Al cabo de unos minutos, se giró de nuevo y me besó en la frente. Ese simple gesto hizo que mi pulso se acelerara.

— Apuesto lo que sea a que probar lo que estoy cocinando también te pondrá de buen humor.

Una sonrisa se adueñó de mis labios cuando me asomé por encima de su hombro y me fijé con que estaba haciendo crepes.

Preparé café mientras él terminaba de preparar el desayuno. Comimos en silencio, notando como las calorías se iban filtrando en mi cuerpo mientras el sabor dulzón invadía mis papilas gustativas.

— El lunes empiezo en un gimnasio que hay cerca de casa— dije mientras apartaba el plato vacío.

Estaba a punto de reventar.

— Ya sabes que puedes venir al de mi casa cuando quieras. Seguro que quemas más calorías conmigo — replicó, y  un hoyuelo se formó en la comisura de su boca.

— Te tomo la palabra— contesté, siguiéndole el juego e inclinándome en su dirección, sin que se me pasara por alto el doble sentido en su invitación—. Me apetece volver a practicar kickboxing.

Alzó la mano y capturó un mechón de mi pelo, enrollándolo en uno de sus dedos justo después. Su gesto adoptó un matiz travieso mientras se reclinaba hacia mí, su mirada se clavó  en la mía.

— No me refería al kickboxing.

El sonido de la puerta al abrirse nos sacó de la burbuja en la que estábamos. Ben se giró y sus ojos adoptaron una seriedad que me puso la piel de gallina mientras lo veía levantarse. 

Efecto Hardwicke [2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora