Hoy publico tres capítulos (casi) seguidos. 1/3 de la maratón.
Se me heló la sangre en las venas. Ben, por otro lado, apretó los labios para acallar una carcajada. Su semblante brillaba por la diversión que le causaba la escena. Sus ojos verdes relucían, devolviéndome una mirada de satisfacción.
Tras empujarlo suavemente, logré que me soltara y mis pies temblorosos entraron en contacto con el suelo. Nerviosa, me agaché en busca de mi ropa interior y de la toalla, posicionando un dedo sobre mi boca para indicarle que no hiciera ruido.
—¿Estás en la ducha? — insistió la voz de Abby, al otro lado de la puerta.
—Sí— me apresuré a contestar—. Ahora salgo. Espérame en la sala de estar.
Escuché como la puerta de la habitación se cerraba y suspiré con alivio. Ben me abrazó por la espalda y comenzó a plantar un suave recorrido de besos por mi columna hasta que alcanzó la línea de mi cuello. Me estremecí y suspiré con los ojos cerrados.
—Será mejor que salga antes de qué Abby decida entrar.
Despegándome de su cuerpo, me recoloqué la toalla y me dispuse a salir. Lo miré una vez más antes abandonar la estancia.
Una vez en la habitación, me vestí a toda prisa y fui en busca de Abby. La encontré sentada en uno de los sofás, leyendo una revista de forma distraída.
—Perdona que haya entrado sin avisar — masculló —. Nuestras habitaciones están comunicadas y no he podido evitarlo — añadió mientras señalaba una puerta que hasta entonces no había visto.
—No pasa nada.
—Te quería preguntar si te gustaría pasar el día en la playa de Santa Mónica hoy. Mia y los chicos estarán en el estudio de televisión todo el día.
—Está bien.
******
Ben seguía en la ducha cuando abandoné la suite, por lo que no tuve oportunidad de despedirme. Llegué al lobby y vi que Abby ya me estaba esperando con unas gafas de sol cubriendo sus ojos y un hombre uniformado al lado.
—He pedido que nos prepararan dos picnics para comer en la playa— la escuché decir—. Max nos acompañará.
El aludido hizo un gesto con la cabeza en mi dirección y lo saludé de la misma forma. Parecía ser tan hablador como Harry. Lo seguimos hasta un coche que había aparcado justo en la entrada del hotel y ocupamos los asientos traseros.
Nos pasamos toda la mañana y gran parte de la tarde tendidas al sol, durmiendo a ratos e intentando superar el jetlag. A pesar de estar en el mes de diciembre, la temperatura era muy agradable en el estado de California.
Tras haber pasado una semana en Londres, agradecí el contacto la luz del sol contra mi piel. Podía sentir mis poros absorbiendo la vitamina D.
Comimos tendidas en la arena y a las cuatro decidimos ir paseando hacia el muelle. Max no se separó de nosotras; se aseguró de que nadie nos molestaba mientras caminábamos.
Nos pararon en múltiples ocasiones, pidiéndole fotos y autógrafos a Abby. Ella accedió encantada, haciéndoles prometer a sus fans que esperarían hasta más tarde a publicar sus fotos en las redes sociales.
Ya cerca del muelle, ocupamos la mesa de una cafetería y pedimos unos refrescos. A los pocos segundos un grupo de personas se congregaron en la entrada del establecimiento. También había periodistas. Max nos escoltó de vuelta al coche y decidimos que lo mejor era volver al hotel.
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Efecto Hardwicke [2]
RomanceCuando ese atractivo cantante le propone fingir estar en una relación, Gala no lo tiene nada claro. Puede que el hecho de que él no deje de insinuar que la quiere en su cama sea una señal para que acepte. ****** Inicio: 26/04/21 Finalización: 15/09...
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