Capítulo 16

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Banda sonora del capítulo: New romantic, de Taylor Swift

Me despertó un ruido y me erguí en la cama, desconcertada. Dirigí la mirada hacia la ventana. Aún no había amanecido en Londres. La hora en el reloj de mi móvil marcaba que no eran ni las siete y media de la mañana.

El ruido se repitió y comprendí que el primero no había sido fruto de mi imaginación. Me levanté y bostecé mientras abría la puerta, algo nerviosa ante la posibilidad de encontrarme con Ben al otro lado. Una confusa mezcla entre decepción y alivio se apoderó de mí al ver que la que había llamado era Mia.

—Siento despertarte tan pronto — susurró —. Es un asunto de vida o muerte

Tras decirle que no pasaba nada, la invité a entrar y me senté en la cama justo después. Ella ocupó el lugar a mi lado.

—¿Te acuerdas de que te comentamos que teníamos que grabar un videoclip? — preguntó, a lo que asentí—. Habíamos encontrado una sustituta a la anterior actriz, pero me acaba de llamar su representante diciéndome que tienen que operarla hoy mismo de apendicitis. El caso es que la grabación es hoy. Y como la vuelva a cambiar de día, el equipo me va a mandar a freír espárragos— me explicó, claramente nerviosa.

—Vaya faena— contesté, sin saber exactamente qué tenía eso que ver conmigo.

Me estremecí al ver la mirada expectante que me dirigió a continuación.

—Es lo último que te pido.

Abrí los ojos y me erguí, de repente completamente despierta.

—¿Qué quieres decir?

—Imagínate el bombazo que sería que tú, precisamente, aparecieras en el videoclip del nuevo single de la banda.

Respiré profundamente y noté como el pulso se me disparaba ante la posibilidad de hacerlo. Aquella extraña mezcla de adrenalina y entusiasmo me recorrió entera y me hizo olvidar los dolorosos recuerdos que me habían acompañado durante toda la noche. Salir de mi zona de confort anestesiaba el dolor y la culpa. Paula temía que esa fuera una forma más de auto-castigarme. Sin embargo, me ayudaba a evadirme.

—Está bien.

Mia se abalanzó sobre mí, completamente extasiada. Me dijo que debía de estar lista a las nueve. Ella y Harry nos recogerían tanto a Ben como a mí y nos llevarían a la localización acordada para comenzar con la grabación.

Antes de irse, dejó el guion del videoclip en mi mesita de noche, juntamente con un contrato de trabajo que debía firmar. A sabiendas de que no podría volver a conciliar el sueño, comencé a ojear ambos documentos con curiosidad.

—No parece demasiado complicado— comenté al cabo de unos minutos, viendo como Mia cruzaba el umbral de la puerta por el rabillo del ojo—. Creo que podré con ello.

Me quedé en blanco al levantar la mirada. El que yacía en la entrada de mi habitación no era Mia, sino Ben. Llevaba una camiseta blanca de tirantes que se pegaba a su pecho a la perfección y unos pantalones grises de pijama que caían con gracia por sus piernas.

—Me alegra saberlo— comentó, dibujando una sonrisa que no se reflejó en sus ojos. Suspiré aliviada al ver que estaba más tranquilo que ayer—. Gracias. Vas a sacarnos las castañas del fuego—. Entrecerró los ojos y torció el gesto mientras no dejaba de mirarme con una intensidad intimidante—. Otra vez—puntualizó.

Se desplazó hacia mi cama y se sentó a mi lado. Su perfume inundó mis sentidos y me estremecí. Su voz ronca me indicó que se acababa de levantar. Seguramente Mia también lo había despertado.

Efecto Hardwicke [2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora