Tasaar Quinus era un Despertado de casi 600 años, pero no parecía tener ni un día más de los cincuenta. Medía 1.8 metros de altura, piel con un bronceado profundo, cabello negro grisáceo y una barba que resaltaba sus dientes de color blanco perla.
Era considerado uno de los mejores Wardens y espadachines del Desierto de Sangre.
Todavía estaba debatiendo internamente si estaba enojado con su heredero por su desafío hacia él o por haber fallado en matar a un Despertado aparentemente solitario [en el sentido de sin maestro y por lo tanto sin una herencia mágica, lo que tendría que hacerlo mucho más débil y mediocre en comparación]. El aura púrpura que emanaba de su cuerpo hizo que su túnica blanca se agitara como si estuviera en medio de una tormenta de viento.
—¿Tienes idea de cuánto tiempo me llevó obtener mi territorio? ¿Que el Lord supremo Salaark me otorgara autoridad total sobre mi tribu? Ahora lo arriesgo todo, ¿y para qué?
La única razón por la que Tasaar no estaba ya en Zantia para asesinar a su sucesor con sus propias manos en lugar de hablarle con su amuleto de comunicación, era la distancia entre ellos.
» ¿Has olvidado lo que le pasó a Treius? ¿Estás ansioso por unirte a él en la muerte? ¡Bueno, yo no lo estoy! Vuelve aquí de inmediato.
—Pero, padre, hay una tormenta afuera ...
—¡No me llames padre! He tenido decenas de hijos, pero tú eres el único que logró pasar de ser el más talentoso al más idiota en menos de un día. Prefiero que estés muerto en una tormenta de nieve que vivo haciendo más daño.
» Trae a Kieran contigo. Espero que tenga una buena explicación. Sabes que no hablo en serio cuando digo que los mataré a los dos, mientras que Lesalia podría no ser tan amable. —Rate dijo.
—Maestro, y- yo no puedo obedecer. —Deraniel tartamudeó.
—Chico, si me haces ir allí, Lesalia será el menor de tus problemas. —Los ojos de Tasaar se llenaron de mana. Podía entender que su joven y exaltado sucesor cometiera un error, pero desafiar sus órdenes era inaceptable.
—Quiero decir que me iré de inmediato, pero Kieran está muerto. Ni siquiera puedo traer su cadáver porque explotó. —Deraniel se puso pálido. Su padre era un hombre manso, pero una vez que se enojaba, podía poner boca abajo todo su dominio para encontrar una sola moneda perdida.
—¿Qué? ¿Cómo? —Deraniel tomó la curiosidad de su padre como la oportunidad de salir del apuro y le contó todo sobre la bestia demoníaca a la que se habían enfrentado.
» ¡Idiota! ¿Me estás diciendo que no pediste permiso ni al humano Despertado ni a la bestia que gobiernan la región de Kellar? Lo juro, si tengo que ofrecerles alguna compensación, ¡saldrá de tu bolsillo! Vuelve a casa, ¡ahora!
Tesaar colgó la llamada sin esperar respuesta. Tenía muchas llamadas que hacer. Tyris, Raagu del Consejo humano, los gobernantes de la región de Kellar, pero más importante aún, su amiga de toda la vida.
Kieran era el sucesor de Lesalia al igual que Deraniel era el suyo. Tenían la esperanza de que se convirtieran en buenos amigos como lo eran sus amos, pero la vida había decidido lo contrario.
'No quiero que se entere de la muerte de su heredero por un extraño. Kieran podría haber muerto como un idiota, pero ella se merecía algo mejor.' Tasaar suspiró. Abrió una Warp Gate que conducía directamente al interior de su Forja.
Lesalia no sólo era una de las mejores asesinas del Desierto de Sangre, sino que también era una de sus mejores Forgemasters. No confiaba en nadie, así que todo el equipo que usaba, sin importar si era ropa o abrojos, lo hacía ella misma.
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Mago Supremo: Volúmenes 6 y 7
FantasíaDerek McCoy era un hombre que desde una corta edad tuvo que enfrentar muchas adversidades. Constantemente forzado a conformarse con sobrevivir en lugar de vivir, finalmente había encontrado su lugar en el mundo, hasta que todo le fue arrebatado una...
