Un gran esfuerzo (Cinderace)

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—¿Cómo te sientes hoy? —Preguntó un joven muchacho, de unos 15 años, entrando por una puerta blanca, se encontraba en un hospital.

—Oh, ya sabes, algo aburrida —Ahí estaba ella, una cinderace acostada en la cama de esa sala, aunque estaba cubierta por una Sabana delgada, era evidente por que estaba ahí —Tener la pierna fracturada me limita a estar aquí todo el día. Pero escuche que hoy saldré, ¿Vienes por eso?

—Si bueno... perdí mi billetera, seguramente la dejé en el autobús así que... supongo que tendremos que caminar a casa ¡Pero conseguí que me prestarán una silla de ruedas! —Concluyó rápido —Te llevaré en ella si no te molesta.

—Claro, no hay ningún problema —Su semblante cambio un poco al escuchar que él había perdido su dinero, pero no dejaba de sonar tan alegre como cuando antes.

Él entonces llevo hasta el borde de la cama esa silla de ruedas, donde de una forma un tanto torpe pudo acomodarse su ahora ocupante, esa pokemon de fuego que seguía sonriendo, a pesar de los inconvenientes que se presentarían ese día.

—¿Lista? —preguntó él

—Casi, sólo pásame mi mochila —Ella pidió de forma amable, a lo cual ese chico busco con la mirada, localizando en una esquina el objeto solicitado.

—Toma —Fue lo único aéreo dijo cuando se la dio, para luego empujar rápidamente la silla fuera de ahí.

Pasaron por un par de pasillos, despidiéndose ella de un par de enfermeras, un doctor, algunos pacientes; en fin que ella fue amable con todos mientras que él sólo asentía o saludaba con un ademán.

—Deberías ser más cortés y amable con los demás —Dijo ella en un tono dulce cuando ya habían salido por la puerta, estando ahora en el estacionamiento —Me hace pensar que no te enseñan buenos modales en ese internado

—B-bueno Cindy, no es tan fácil, todos nos miran de una forma... curiosa, además allá hay menos gente, me ponen incómodo tantos ojos —dijo él, haciendo que la nombrada tensara sus largas orejas.

—Vas a... seguir con eso ¿No es así? —Suspiro —Pensé que al volver serias más amable y atento con las personas

—Pero lo soy, sólo... e-es complicado para mi, es bastante complicado lidiar con esas miradas, me hacen sentir incómodo.

—Entiendo —Soltó ella de una forma un tanto tranquila, pero sonando ligeramente melancólica —¿Qué tal el viaje de regreso? Por mi accidente no hemos podido hablar mucho.

La pregunta pareció ser ignorada, pues el silencio se presentó entre ambos, mientras su paseo continúa en la calle frente al hospital, la que luego se convirtió en un cruce, donde varios locales estaban en cada esquina, algunas eran tiendas formales, había un comedor y una farmacia, donde el joven saludo al hombre tras el mostrador, quien devolvió una amplia sonrisa. La cinderace, Cindy también saludo de forma amable y alegre.

—Él me presto esta silla —Explicó de forma breve —Parece que te conocía, así que accedió a que se la devuelva más tarde.

—Veo que es un hombre amable, pero no creo conocerlo en realidad. Quizás luego deberíamos agradecerle y quizás darle algo de dinero.

—Eso haré, eso haré —Dijo rápido, para intentar cortar de una esa plática.

El silencio entre los dos fue algo que se haría presente varias veces durante el viaje, pero parecía no importarles, más si les llegaba a incomodar esa poca interacción.

—¿Quieres comer algo? —Preguntó ella —Creo tener un poco de dinero en mi mochila —Empezó a buscar entre esa mochila que llevaba en su regazo, mostrando unos tenis, un uniforme arrugado baloncesto y al fondo una billetera, tomó esta y comenzó a ver cuanto era la cantidad que llevaba
—Recuerdo que por aquí vendían unas crepas con crema muy buenas, se que te gus... —Ella se quedó en silencio, pues una tarjeta se le había caído mientras contaba el dinero, entonces ambos se detuvieron y el muchacho se agachó para recogerlo.

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