25. Clima

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[Volkabo/Jackacio soft]

Durante las primeras noches de invierno cuatro hombres marcaron su salida del servicio a las tres de la madrugada, ignorantes de la ventisca que estaba cayendo fuera del edificio donde pasaban gran parte de su tiempo.

—¿Ahora qué? — cuestionó el menor de los cuatro, recogiendo los mechones dorados de su cresta caída en una pequeña coleta.

—Pues... podríamos esperar a que pase — murmuró el de cresta azul con aire dubitativo mientras observaba a través de las puertas principales la rapidez con la que los copos de nieve pintaban el suelo.

—No, esto no tiene pinta de que vaya a terminar pronto — respondió con toda tranquilidad el hombre de traje luego de cruzar sus brazos y darse cuenta de que la nieve poco a poco comenzaba a elevar su altura.

—Aun así es mejor esperar — Hablo el ruso por primera vez luego de ver la poca visibilidad que había afuera, metiendo las manos en los bolsillos de su abrigo negro antes de darse la vuelta rumbo a una de las sillas de recepción.

—Ah, no, ni de coña me quedo aquí — Se quejó, recibiendo una mala mirada por parte del comisario—. Que voy a terminar con el culo más congelado que pavo de navidad, Volkov, por favor — Se quejó con una mueca disconforme y el ceño notablemente fruncido debido al frío que tensaba cada uno de sus movimientos y hacía temblar sus dedos.

—No — Fue lo único que recibió de su para nada comprensiva pareja, quien le juzgaba exagerado por su poca resistencia al frío. Claro que a veces olvidaba con facilidad que no todos tenían la misma resistencia a ese tipo de temperatura como él.

—Pues que te jodan — Le mostró el dedo medio y bastó con que abriera una de las puertas para que un doloroso escalofrío le recorriera de pies a cabeza y le forzará a cerrarla, tomando a regañadientes la primera opción. Se dejó caer de moda gana en el asiento junto al mayor mientras pasaba sus manos rápidamente por su ahora congelado rostro.

—¿No se iba? — cuestionó, notando como de reojo el menor movía los labios, imitándole en silencio, y luego cruzaba los brazos para recargarse de lleno contra el frío respaldo del asiento.

—Vaya teatrito — comentó el de voz grave antes de sentarse en la otra hilera de sillas, dándole la espalda a la inusual pareja. Horacio le siguió en silencio, sentándose junto a él y a dos asientos de distancia del par.

Pasaron los minutos en completo silencio, dos de ellos estaban más que entretenidos revisando el móvil y los otros comenzaban a avisar a los miembros de la malla que no se preocuparan por llegar temprano si el clima seguía igual más tarde.

—Joder... hace mucho frío — murmuró Horacio mientras buscaba brindarse calor a sí mismo entre sus brazos y así dejar de castañear.

—Toma — Justo en ese momento la atención de Gustabo viajó de la pantalla brillante al par, observando sutilmente como Conway se quitaba su saco perfectamente planchado para posarlo sobre los hombros del contrario, quien parecía feliz por ello y se atrevería a decir que hasta sonrojado, pero sus mejillas bien podrían estar así por el frío.

Entonces dejó de verlos, porque se sentía un intruso al hacerlo, y dirigió su atención al hombre que yacía a su lado con expresión completamente neutral. Demasiado serio para su gusto, muy estricto como para ser medianamente soportable y tan aburrido que no despertaba un mínimo de interés, sin embargo, ahí estaba, a su lado y sin intenciones de apartarse.

—Volkov — Le llamó con suavidad, atrayendo un ronroneo de su parte como señal de que le estaba escuchando—, tengo frío.

—Pues vaya a buscar un abrigo — murmuró sin detener su tecleo, indiferente de lo que su pareja trataba de darle a entender.

|| ꜱᴡᴇᴇᴛ, ʙᴜʀɴɪɴɢ ᴀɴᴅ ʙɪᴛᴛᴇʀ || Donde viven las historias. Descúbrelo ahora