La atención de Jeongguk esa mañana había estado exclusivamente enfocada en el joven rubio frente a él. Por más que lo hubiese intentado, de verdad, no había logrado captar nada de lo que le estaban mostrando en el edificio de ese día. Más temprano en su charla sobre una de sus nuevas asignaturas se la había pasado planeando cómo disculparse con el chico sin caer en la mentira de siempre, pero no parecía haber muchas opciones para él. Si quería hacer las paces con el mayor, tenía que ser sincero. O lo más cercano a eso, por lo menos.
Para colmo, el recorrido por ese edificio fue de lo más largo ya que estaba lleno de arte, pinturas, teatros, etcétera y cada cosa tenía su historia y su encanto. Si Jeon hubiese tenido la mente en el lugar correcto, seguramente lo hubiese amado, pero solo podía observar a su guía, quien parecía igual de feliz que todas las mañanas y hablaba con la misma pasión que siempre. El joven solo le devolvió la mirada un par de veces, sin notar, por supuesto, la desconcentración de Jeon, pues él sí estaba enfocado en su trabajo como sunbaenim. Pero cuando la charla llegó a su fin y todos fueron libres para almorzar, el más chico se sintió demasiado cohibido de repente, sin el valor necesario para buscarlo rápidamente. Suerte para él que Jimin no parecía apurado en ir a la cafetería, pues se quedó un rato charlando con los otros guías y eso ayudó a que Jeon pudiera estar más "a solas" con él. Obviamente no iba a interrumpir la charla, sino que su plan fue mirarlo y mirarlo hasta que alguien notara que estaba parado allí, esperando. Fue su noona guía la primera en hacer realidad su deseo, acercándose amistosamente al chocar miradas con el más alto. La personalidad de Jeon Soyeon había demostrado ser radiante en solo esas charlas matutinas.
— ¿Pasa algo? — Preguntó la chica. Jeon se sintió demasiado patético, más al ver la sonrisa amable de Park por detrás de la mujer.
— Yo... Quería hablar con Jimin sunbaenim. No... No quería interrumpirlos a ustedes. — Admitió avergonzado, causando una risita por parte de la contraria.
— ¡Park! Creo que tienes un fan por aquí. — Volteó a llamarlo. Luego devolvió su vista al menor y le dio una amistosa palmada en un hombro. — No nos tengas miedo, podrías haberte unido a la charla hace rato. Nos vemos mañana, pequeño.
— ¿Cómo te atreves tú a llamar pequeño a alguien? — Bromeó Jimin al llegar a su lado, pues la mayor era mucho más baja que, por ejemplo, sus dos guías compañeros. La confianza que habían adquirido en esos días de recorrido le permitía al chico hacer ese tipo de bromas, así que su noona no se molestó, simplemente le dio un golpe en el brazo y se alejó para dejarlos charlar tranquilos. — ¿Qué se te ofrece, Jeongguk?
Pero el contrario no encontraba cómo empezar a conversar. Quería explicarse y pedir perdón, hasta que terminó concentrándose en la pequeña marca que Jimin cargaba en su cara. Parecía más notoria que la última vez que había estado frente al chico, y eso le atraía de alguna forma. No había conocido muchas personas cuya marca estuviera en la cara, una zona tan delicada, frágil, y visible. Era muy tentador mirar, aunque eso le venía pasando toda la mañana con el rubio y no se debía solo a la estrella que poseía.
— Oye... Sé que tengo algo en la cara, pero no creí que fuera tan horrendo. — Soltó una risa al notar el análisis que le estaba haciendo a su cara, para llamar su atención.
— Perdón. Es lindo en realidad.
— Okay, gracias. ¿Para qué me buscabas?
— Pues, venía a disculparme. Lo de ayer... No merecía ese trato, sunbaenim. — Park quiso interrumpir, pero Jeon no lo dejó. — El tema de almas gemelas no es exactamente mi preferido para tocar, y desde que vine aquí estoy intentando que nadie lo mencione a mi alrededor porque no sé muy bien cómo manejarlo. Así que yo simplemente exploté contra la primera persona que me lo preguntó. Disculpe, no volverá a pasar.

ESTÁS LEYENDO
byeol (별); pjm + jjk
RomanceEn un mundo en el que las almas gemelas nacen con una marca distintiva en alguna parte de su cuerpo, que las ayuda a unirse, Jeongguk, un joven coreano que comienza su primer año de universidad, ha vivido gran parte de sus años engañado, pensando qu...