CAPÍTULO 30

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— ¿Así que aún no has hablado con él?


Yeji negó con la cabeza mientras tragaba un bocado de pizza. Su noche de pijamada con sus dos mejores amigas había resultado en una extensa charla sobre sus sentimientos por Jeon Wooseok, y teorías sobre por qué pensaba que en realidad estaban destinados. Al principio, sus amigas no le creyeron del todo, pero al escuchar la historia completa, ahora eran tres las personas que estaban casi seguras de que esos dos compartían marca. Además, ver a Yeji tan entusiasmada con el tema se les contagió inevitablemente.

Hwang seguía en shock por lo sucedido la semana anterior, cuando por fin se había atrevido a acercarse un poco más. Durante esos cinco días de clases, había tenido la excusa perfecta para no responder los mensajes del mayor o fingir estar ocupada cuando este la buscaba en su habitación y en la cafetería. Pero, ahora que era viernes y se avecinaban dos días libres, necesitaba el apoyo de sus amigas para saber cómo afrontarlo. Según Ryujin y Chaeryeong, lo que tenía que hacer era entrar más en confianza con él, olvidar las formalidades por un momento y que sus status en la facultad eran diferentes para poder acercarse sin medirse. La peliazul analizó que quizá al seguir mostrándose tan respetuosa y distante por ser su hoobae, Wooseok no llegaba a comprender del todo sus gestos y su comportamiento, así que lo mejor era marcar una nueva etapa en su relación. Porque, si bien eran bastante cercanos, no dejaban de lado jamás las formalidades y eso, sin duda, terminaba influyendo. La realidad era que Yeji no quería ser una hoobae más, y que Jeon no era un sunbaenim cualquiera para ella tampoco. El problema era que Hwang no sabía cómo romper del todo con esa pared que había socialmente entre ellos.


— Debes intentarlo antes de los exámenes y las vacaciones. ¡Estamos casi sobre ellos! Si no aclaras las cosas con Jeon antes, no sé qué pasará.

— Ya, Chae. No la apures así. La estás espantando.

— No, supongo que tienen razón. Los exámenes están a la vuelta de la esquina, por lo que seguramente no tengamos tanto tiempo para reunirnos, así que si no aclaro ahora mi interés por él tal vez... sea demasiado tarde luego. — No había caído en cuenta de aquello antes, pero la castaña tenía razón: en poco tiempo, se irían durante meses de la facultad y si no forjaba su lazo con el sunbaenim, todo podría arruinarse.


Durante el resto de la noche, incluso después de que apagaran las luces en su totalidad para poder dormir, siguió pensando en él y en cómo hacerse cargo de sus sentimientos. Tenía que aprovechar ese fin de semana, ya que las fechas de exámenes serían publicadas a la semana siguiente y en realidad todos ya se encontraban estudiando para prepararse. Así que, se dijo a sí misma muchas veces antes de dormir que no dejaría pasar ese fin de semana sin haber al menos confesado sus sentimientos por Jeon. Era difícil leer al mayor, por lo que no tenía ninguna certeza de ser aceptada, pero tampoco de lo contrario. Wooseok demostró ser de lo más dulce, atento y lo más parecido a un caballero de brillante armadura con ella, pero no quería mezclar su buena onda con otras cosas, aunque lamentablemente para la pelirroja ya significaba algo más. Necesitaba, más que nunca, confirmar que sus ideas al respecto eran ciertas, o tener alguna declaración del mayor que la ayudara a ordenarse.



Así que, al otro día cuando sus amigas decidieron desayunar fuera del campus para empezar el fin de semana bien arriba, la joven tuvo que declinar el plan para poder quedarse en su cómoda habitación, pensando qué movimiento dar. ¿Llamarlo? ¿Enviarle un texto? ¿Aparecerse en su habitación? Quería que todo fuese lo más discreto posible, pero ninguna de las tres llamaba del todo su atención. Por eso, decidió ducharse primero, para reflexionar en esos minutos bajo el agua. Aunque tal vez no fue su mejor idea, pues al terminar de hacerlo y comenzar a vestirse frente al espejo de cuerpo entero que poseía frente a su armario, las dudas la invadieron otra vez. No pudo observar su cuerpo envuelto en una bata por mucho tiempo, y sacársela solo empeoró la cuestión, pues generó que prácticamente corriera a buscar sus prendas, aunque ya tuviera ropa interior puesta. Su marca, en ese momento al descubierto, se veía igual que siempre, y cuando la acarició no hubo señales extrañas. Una vez vestida, se preguntó si era necesario ocultarla con algún producto, pues llevaba una camisa rosa que fácilmente la escondería. Por primera vez en mucho tiempo, no fue tan paranoica y la dejó ser. Miró su reflejo por más minutos de lo normal, investigando su propio cuerpo como si no lo hubiese observado nunca. Analizó sus curvas, sus piernas, cada centímetro de su cara y acomodó su pelo de mil maneras diferentes hasta decidir que lo más decente era atarlo lo más alto posible para que no estorbara en su cara. Pero, aún habiendo decidido ropa y peinado que le hacían sentir cómoda, seguía sin poder pensar que se veía bien. Algo le faltaba. Algo le habían hecho sentir que le faltaba. Por ello, terminó dudando otra vez sobre llamar o no a Wooseok, es decir, si ni siquiera tenía un físico llamativo, ¿cómo esperaba que hubiese chance de gustarle a un chico mayor que ella? Imposible, claramente. Así que, sin más, salió de su habitación para dirigirse a la cafetería a buscar algo delicioso que desayunar. No le importaba hacerlo sola, después de todo.

byeol (별); pjm + jjkDonde viven las historias. Descúbrelo ahora