CAPÍTULO 25

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Cuando llegó el viernes, Wooseok no se sentía como para ir a clases. Su mente solo estaba ocupada por su hermano menor y cómo al día siguiente planeaba viajar a su universidad para arreglar las cosas. Ni siquiera sabía qué decir, así que decidió que tomarse el viernes libre era la mejor opción. Mientras todos estaban en clases, se dedicó a recorrer un poco las el campus para poder reflexionar, ya que prefería hacerlo bajo el sol. En su recorrido, escuchó voces provenientes del edificio de juicios, y no pudo evitar acercarse a ver qué ocurría. Comprobó después de un rato que se trataba de una práctica, y sonrió cuando encontró a su amiga Yeji entre los participantes.

Por un impulso, decidió entrar al lugar y sentarse en donde iría el público. A unos asientos delante de él se encontraban los profesores que vigilaban dicha actividad, y varios voltearon a ver quién había pasado por la puerta. Entre ellos estaba la profesora Shin, la cual dejó su asiento apenas lo reconoció para correr hacia él y sentarse a su lado. La mujer lo saludó con la mayor alegría que algún profesor había mostrado nunca. Pero Wooseok no estaba tan interesado en ella, porque sus ojos estaban solo clavados en la pelirroja que estaba presentando sus argumentos frente al estrado. Yeji tenía tanta confianza que confirmó lo que los superiores le habían dicho la vez en la que había estado en esa sala junto a ella. Se notaba que la chica había estudiado como loca para esa presentación, y la profesora a su lado parecía más que contenta con cómo se estaba desarrollando la clase, así que Jeon se vio inmerso en su entusiasmo también, comentando de vez en cuándo la mayor sobre el desempeño de todos los que iban participando del caso. Una vez que la clase dio fin, la mirada de Hwang se cruzó con la suya y una sonrisa adorable adornó la cara de la más pequeña, generando cierto cosquilleo en la barriga del pelinegro. No tardó en acercarse, pues parecía que Wooseok había quedado pegado a su asiento porque no consiguió el valor de moverse de él. Solo se paró cuando la chica estuvo delante suyo. La saludó con una reverencia que le salió más formal de lo que pretendía, pero no hablaron hasta estar bajo el sol, sin presencia de ninguna autoridad. Caminaron en dirección a la cafetería mientras charlaban sobre las clases, los juicios de práctica y fue evidente el sonrojo de Yeji cuando Wooseok la halagó por su trabajo. Como el chico quería evitar cruzarse con sus amigos, convenció a la muchacha de que compraran comida para llevar fuera en lugar de quedarse comiendo allí, y solo se sintió relajado cuando por fin salieron de allí. Aunque estaba todo el mundo en las afueras del campus por ser la hora de almorzar, encontraron un espacio bastante decente que les dio una comodidad bastante agradable.


— Voy a irme mañana. — Soltó de repente, generando que la contraria casi se ahogara con su ensalada.

— Felicitaciones, Wooseokssi. ¡Ojalá todo pueda estar bien luego de tu visita! — Su entusiasmo era tan real, que le costó descifrar que el muchacho no desprendía ningún tipo de emoción por lo que acababa de comentar. — ¿No es algo bueno?

— No le tengo muchas esperanzas a nuestro encuentro, la verdad.

La chica dejó entonces el recipiente con su comida en el piso para tener sus manos libres y sujetar las del mayor. El chico aceptó esto sin problemas, apoyando antes el sándwich que comía en una de sus piernas. Esos gestos tan cercanos pero inocentes de Hwang le gustaban bastante, aunque no estuviese acostumbrado a ser afectuoso con nadie ni de ninguna forma.

— Vas a encontrar la forma de que todo salga bien. Ir y animarte ya es todo un avance. Ojalá tu hermano pueda escucharte como mereces.

— Si tú crees que lo merezco. — Se soltó para terminar de comer.

Yeji esperó que lo hiciera para volver a tomarlo, esta vez más decidida, y lo miró directo a los ojos para que pudiera creer en sus palabras.

— Lo haces. El solo hecho de que te estés preocupando así prueba dos cosas. Uno: que te arrepientes de haber engañado a tu hermano; y, dos: que tienes buenas intenciones. Así que, fuerzas. Vas a hacerlo bien. — Aseguró, y le regaló al contrario la sonrisa más dulce que pudo ofrecer.

byeol (별); pjm + jjkDonde viven las historias. Descúbrelo ahora