CAPÍTULO 41

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A Wooseok nunca le había costado tanto marcar un número de teléfono como en ese instante, en el que estaba encerrado en su habitación esperando alguna noticia de su papá y su hermano, quienes charlaban hacía rato a solas. Nunca había sido buena señal que alguno de los progenitores pasara tiempo con Jeongguk, así que sus expectativas estaban llenas de dolor y cosas malas. Pero esta vez había algo diferente, y era que podía hablar con alguien más sobre el bienestar de su hermano, pues ya no era él el único que daba su vida por el menor.


Park Jimin estaría más que preocupado por Jeongguk, así que le pareció una buena idea a su hermano mayor contactarlo para comentarle la situación en casa.


El joven no respondió hasta después de la tercera llamada, para la cual Wooseok ya había comenzado a llorar de los nervios por no poder contactarlo. Suspiró cuando el contrario le pidió disculpas y le comentó que estaba en la ducha, pero eso no hizo que lo que siguiera fuese más fácil de decir. Hasta llegó a pensar que no debería de estar haciendo esa llamada a escondidas de su dongsaeng.


— ¿Wooseokssi? Pregunté qué sucede para que me llames tan de noche.

— Es Jeongguk.

— ¿¡Le pasó algo!? Dime tu dirección ahora mismo y—

— No. Bueno, nada grave al menos. — Tragó saliva y secó sus lágrimas antes de continuar. — No estoy seguro, pero tengo miedo de que haya escuchado algo que no debía. Todo en casa está... incómodo. No habla, ni siquiera conmigo, y ahora está con papá encerrado en su habitación. Te llamé porque, no sé, supuse que eras la mejor persona para hablar al respecto. ¿Tú has sabido de él?

— No sé qué es eso que temes que haya escuchado, pero en caso de que tengan algo que decirle entonces mejor que lo hagan antes de que se entere de mala manera. Considera esto que acaba de pasar como un susto para actuar mejor en el futuro. Respecto a mí, hemos dejado de hablar cuando llegó a casa. Dijo que cuando se sintiera mejor me hablaría, pero supongo que falta para eso. Gracias por mantenerme al tanto, Wooseokssi.

— Es lo mínimo que puedo hacer. Cuando papá salga de la habitación hablaré con él y te mantendré al tanto otra vez. ¿Podrías ser paciente con mi hermano? Es mejor que lo esperes, aunque tarde mucho en volver a hablarte. Suele ser bastante cerrado, aunque supongo que ya lo sabes.

— Sí, lo sé. — Soltó una risa amarga.


La verdad era que Jimin no tenía más ganas de ser paciente, no al menos con la familia del contrario, pero sí lo sería por él. Cuando Jeongguk le había dicho horas antes que prefería dejar el teléfono una vez en casa, entendió el porqué sin que el otro tuviera que explicarlo, pero nada hizo que bajara su ansiedad. Ni siquiera pasar tiempo con su adorada familia que tanto lo apoyaba y acompañaba hizo que Jeon saliera de su mente. Ese día, Jimin les había hablado a sus padres por primera vez de él, recibiendo una sonrisa de parte de ambos. Pero no pudo disfrutar demasiado de ello, porque sabía que la situación en casa del contrario no era la misma y eso lo llenaba de cierta culpa e incomodidad. No, él no tenía el control sobre cómo el resto reaccionaba a su relación, pero saber que sus familias eran tan opuestas con el tema lo llenaba de cierta responsabilidad.


— Asegúrate de que pueda dormir bien hoy, por favor. — Soltó cuando la conversación ya estaba bastante muerta.

byeol (별); pjm + jjkDonde viven las historias. Descúbrelo ahora