La primera charla introductoria para segundo año había sido la de Lectoescritura Musical, asignatura que encantaba tanto a Min como Park, por lo que habían estado más que felices esa mañana. Incluso impresionaron a los directivos cuando llegaron tan despiertos y animados al auditorio en el que se reunirían con los ingresantes para comenzar sus recorridos por la facultad. Lamentablemente, Park y Min fueron asignados a grupos distintos, por lo que no pudieron abusar de su complicidad ni de sus apuntes casi compartidos. De todas formas, Park estaba feliz por los compañeros de recorrido que tendría: Jeon Soyeon y Lee Hwitaek, conocidos por ser los mejores promedios de sus clases respectivamente, una estando en último año y el otro en solo uno más que Jimin. Los tres conversaron con buena onda mientras esperaban que los superiores dividieran a los más pequeños, compartiendo alguna que otra risa y sus opiniones sobre en qué enfocarse en cada edificio. Minutos después, se les adjuntó el de Artes Plásticas para ese día en específico, así que emprendieron camino hacia él junto con el grupo que les había tocado, aproximadamente de cuarenta estudiantes.
Por suerte, ese edificio era bastante fácil de describir y no tan denso de recorrer, pues era el que más cosas novedosas tenía, a decir verdad. Incluso a Jimin le fascinaba todo ese mundo, ya que uno de sus sueños frustrados era el de dedicarse a eso, habiendo estudiado dibujo en varios años de su infancia pero perdiendo la práctica y la pasión poco después. Así que para él fue más que placentero explicar la carrera, los edificios y las distintas opciones que había respecto a distintas especialidades dentro del cursado. Si bien no sabían qué profesión seguirían todos los que estaban allí, la idea era que todos, de cualquier especialización, estuvieran al tanto de cada una de las carreras del campus para poder conocer bien el espacio en el que vivían y las carreras de las que estaban rodeados. No era del todo normal que alguna carrera formara lazos con otra por algún proyecto, pero sí que podían encontrarse ciertas relaciones, por lo que conociendo un poco de cada una los estudiantes podrían nutrirse tal vez de forma extra para cumplir con la propia carrera a seguir. Ese era el objetivo de dichas charlas/recorridos, además de mezclar a los estudiantes para que no solo interactúen con gente de su mismo edificio/aula, sino con los demás también. Jimin, de hecho, tenía varios conocidos en todas las carreras gracias a la buena onda que habían tenido en su primera semana de recorrido el año anterior, y hasta se mantenía en contacto con ellos para conversar o verse de vez en cuando. Ese era el tipo de conexión que los directivos anhelaban para todos, por lo tanto daban lo mejor de ellos para hacerlo posible.
Ese primer día fue el más denso, pues con todos los preparativos y la charla motivacional de los directivos antes de comenzar los recorridos, más el tiempo que había tomado dividirse y organizar, todo había comenzado más tarde. Por ende, no terminaron hasta después del mediodía. Fue por eso que apenas terminada la jornada de esa mañana, todos parecieron abalanzarse hacia la cafetería, que ya estaba en proceso de servir el almuerzo. A decir verdad, Jimin no tenía mucha hambre, así que solo vio como todos se iban hacia el edificio principal mientras él admiraba las decoraciones de la facultad en la que se encontraba. Eran realmente impresionantes, y tanta su admiración que no notó que uno de los chicos a su cargo estaba junto a él esperando la oportunidad de hablarle, pues notaba a su superior bastante concentrado en lo que observaba.
— Disculpe, sunbaenim. — Expresó tímido el muchacho para llamar su atención. Jimin le sonrió apenas lo vio y hasta se disculpó por no haberlo notado antes. — ¿Estudia aquí?
— ¿Te refieres a este edificio? No. ¿Tienes alguna duda en específico?
— No. Solo... sentí que estaba muy contento de mostrarnos su carrera, y quería felicitarlo por eso. — Admitió avergonzado. Jimin sintió mucha ternura al ver las mejillas rojas del contrario tras tal comentario. — Lamento distraerlo.
— Está todo bien. ¿Tú sí eres de este edificio?
— No. Soy de Música.
— ¡Yo también! Seré tu sunbaenim oficialmente, entonces. Estoy en segundo año. — Le ofreció su mano como saludo formal pero amistoso. El contrario aceptó el gesto y lo acompañó con una sonrisa. — Supongo que ya lo sabes pero mi nombre es Park Jimin. Si necesitas ayuda con alguna cosa, aquí me tienes.
— Un placer, Park Jimin. Yo soy Jeon Jeongguk. — Hizo una reverencia en forma de respeto. Observó entonces un poco mejor a su superior, notando entonces una pequeña estrella en una de sus mejillas, indicando que esa era su marca. El chico intentó con todas sus fuerzas no ser obvio, pero no evitó quedar medio hipnotizado con ella.
— ¿Necesitas algo más, Jeongguk-ssi? — Cuestionó Jimin al notar que el más alto estaba quieto en su totalidad sin dejar de clavarle la mirada. El chico sacudió un poco la cabeza entonces, volviendo a la realidad. — ¿Seguro que no quieres hablar con algún sunbae de esta carrera?
— Sí. Yo... Todo está bien. Solo estaba... — Se dio cuenta de que decir la verdad podría sonar desubicado, y esa no era la imagen que quería dar al primer superior con el que interactuara. O el segundo, si contaba a Namjoon. — Estaba a punto de estornudar. Se ha ido.
— Eso sí que es molesto. — Rio entonces, sintiendo cierta tensión en el ambiente. Observó ahora al menor, y lo encontró demasiado adorable: sus ojos eran grandes, profundos y su cara era digna de la edad que suponía que tenía, o hasta podría llegar a parecer más joven por sus tiernas facciones. Pero no había tiempo para andar fijándose en qué tan bonito era su acompañante. — ¿No vas a almorzar? ¿Sabes dónde está la cafetería?
El chico asintió, pues era una de las cosas que más rápido se encontraban dentro de la facultad y hasta había varios carteles guía, como si de una búsqueda del tesoro o laberinto se tratara. Bromeó sobre tener mucha hambre y se despidió con otra reverencia, dejando a Park solo otra vez.
Quizá haya sido el cansancio por todo lo que había ocurrido esa mañana, pero el rubio no fue lo suficientemente consciente del pequeño picazón en su mejilla que había sentido tras haber interactuado con el menor. De hecho, pensó que simplemente era consecuencia de alguna picadura, pues no sería la primera vez que un mosquito atacaba el lugar donde yacía su marca. Se prometió, entonces, a sí mismo, ponerse algún protector contra picaduras todas las mañanas antes de salir, al notar que al parecer había bichos rondando por ahí.
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byeol (별); pjm + jjk
RomanceEn un mundo en el que las almas gemelas nacen con una marca distintiva en alguna parte de su cuerpo, que las ayuda a unirse, Jeongguk, un joven coreano que comienza su primer año de universidad, ha vivido gran parte de sus años engañado, pensando qu...