CAPÍTULO 44

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La cena en la casa de los Park fue de lo más divertida. Aunque al principio era extraño para ambos estar en un ambiente nuevo como pareja, igual pudieron soltarse y charlar sin ataduras. Jeongguk no podía evitar notar la diferencia entre su casa y la de su novio, pero intentaba ignorar los pensamientos oscuros mientras se concentraba en pasar tiempo con su familia política. Ambos padres de Jimin eran más que simpáticos, haciéndolo sentir como si los conociera de toda la vida, y dejándolo abrirse a su tiempo, pues ya tenían dicho por Jimin lo tímido que el chico podía llegar a ser. Así que todo se dio a favor de la feliz pareja para que esa noche no hubiese nada que los molestara. De hecho, el tiempo se les pasó volando, y cuando menos lo imaginaron, ya era pasada la medianoche. A decir verdad, Jeongguk sí quería volver a casa, pues no sabía qué pasaría con su madre si se terminaba enterando que estaba cenando con los Park, pero por suerte su hermano resolvió el asunto en un santiamén cuando habló con este por mensaje, y pudo aceptar la propuesta del señor Park de dormir allí también.


Solo fue consciente de lo que eso significaba cuando los mayores se despidieron para ir a su habitación, en la planta baja, y antes de desaparecer tras la puerta, le indicaron a Jimin que había un pijama limpio en el baño, que podía prestarle. Iba a compartir otra noche con Jimin, esta vez, sin riesgo de que ningún tercero entrara, y sin mil habitaciones más alrededor, pues la suya estaba en la planta alta, donde solo había eso, un pasillo y un baño para él.



Una vez estuvieron ambos vestidos para dormir, ninguno supo bien cómo afrontar la situación. No sería la primera vez que dormían juntos, claramente ya lo habían hecho en la facultad, pero algo en esa noche se sentía extraño. Jeongguk incluso había tenido que voltear la mirada mientras Park se desvestía antes de ponerse el pijama delante de él, y corrió al baño a hacer lo propio para no ser observado por el mayor. Y cuando el dueño de casa dio palmadas al espacio vacío de su cama, que afortunadamente era para dos, tardó en acceder. Pero cuando estuvo en los brazos de su novio, acurrucado, se sintió tan bien que todo el nerviosismo abandonó su cuerpo. Cerró los ojos y suspiró incontables veces mientras disfrutaba de la compañía que tanto había extrañado. Ni siquiera notó que esa frase había salido de sus labios, por eso se sorprendió cuando Park se alejó un poco de él para mirarlo a los ojos y poder besarlo.

Fue así que Jeongguk descubrió que si había algo que había extrañado más que a Jimin, eran justamente sus besos. Los labios del contrario lo tomaron con tanto amor y cuidado que el chico sintió que podría romperse en cualquier momento, y por eso se acomodó para aferrarse más a él. El contacto con Jimin siempre se sentía demasiado pasional, incluso en sus primeras aproximaciones, pero la necesidad con la que ambos se besaban esa vez fue diferente. Sus lenguas no paraban de jugar, sus labios parecían pegarse cada vez más fuerte los unos a los otros, y sus manos poco a poco dejaron de saber muy bien dónde descansar, para empezar a moverse por todas partes. ¿Respirar? Les estaba costando, pero en el mejor de los sentidos. Y aunque la cama fuera bastante grande, ninguno quería aprovechar ese espacio, pues les parecía lo más cómodo estar cuerpo con cuerpo sin más.


— Te extrañé mucho. — Susurró el mayor cuando decidió cortar con el beso.


Su voz había salido tan ronca que el contrario tuvo que tragar saliva de la impresión antes de devolverle el gesto. Luego de eso, Park volvió a besarlo, esta vez un poco más tranquilo, más lento. Podría decirse que ese era su beso preferido: aquel en el que todo pasaba en cámara lenta, como si Park estuviera disfrutando cada centímetro de su boca. Se sentía demasiado bien, y por eso no lo detuvo cuando el mayor se acomodó sobre él para dejar esos mismos besos ahora en su cuello. Nada que no hubiese pasado antes, por supuesto, pero que por alguna razón se sentía nuevo en ese instante. Así que Jeongguk lo disfrutó, sin ningún tipo de pudor.

byeol (별); pjm + jjkDonde viven las historias. Descúbrelo ahora