Capítulo 37

1.5K 76 44
                                        


Advertencia: Contenido Sexual [+18]


Ray despertó cuando la luz del sol brillando a través de la ventana impacto sobre sus ojos, no los abrió, pero podía sentir el calor filtrándose en su piel. Harto de eso, movió sus piernas y brazos, girándose en la cama sobre las suaves sabanas de algodón, dándole la espalda a la ventana.

Suspiro acomodándose de nuevo en la cama listo para volver a dormir, pero algo le faltaba. Deslizo su mano hacia un lado, esperando sentir la piel contraria de su esposo, pero solo se encontró con un lugar vacío. Abrió un ojo dándose cuenta de que estaba solo en la cama.

— ¿Bebé? — Lo llamo, pero no recibió respuesta.

Con el ceño fruncido despego la cabeza de la almohada para mirar alrededor de la habitación.

— ¿Henry? — Volvió a llamarlo mientras recorría con sus ojos todo el lugar, sus ropas aún seguían en el suelo, por lo que el rubio debería estar aun en la habitación del hotel.

Sus ojos llegaron hacia la puerta que conducía al baño, esta estaba semi abierta y con la luz encendida.

Se quitó las sabanas de encima y se levantó de la cama, tomo del suelo su bóxer y se lo coloco mientras caminaba hacia el baño.

— ¿Hen? — Con su mano abrió la puerta llevándose el susto de su vida — ¡Henry!.

Rápidamente, entro al baño y corrió hacia donde estaba el rubio tirado en el suelo, desmayado o dormido, no lo sabía. Con delicadeza lo tomo del rostro y empezó a llamarlo.

— Hen, amor despierta — Palmeo suavemente sus mejillas.

— Mmmm, Ray déjame dormir — Se quejó mientras se acomodaba en el suelo como si estuviera en la cama.

Ray lo miro de forma incrédula, pero se tranquilizó al saber que su esposo solo se había quedado dormido. Se levantó del suelo para volver a la habitación y buscar una sábana, pues Henry estaba completamente desnudo en el suelo.

— Amor, ¿puedes decirme que haces aquí? — Pregunto al volver, aunque eso ya lo sabía, la tapa levantaba del inodoro, se lo decía todo. Henry se removió un poco antes de responder.

— Me desperté con náuseas... vomite todo lo que comí en la fiesta — Murmuro sintiendo la calidez de la sabana con la que Ray lo cubría — Quede tan cansado que no tenía fuerzas para levantarme, termine quedándome dormido aquí.

Ray lo miro enternecido mientras acariciaba su cabello, ahora con su cabeza colocada en sus piernas.

— ¿Por qué no me llamaste? — Pregunto en voz baja sin dejar de acariciar su cabello.

— No quería molestarte, estabas durmiendo — Murmuro aún con sus ojos cerrados.

Ray lo miro atónito e incrédulo, tomo su rostro alzándolo hacia arriba, obligándolo a que abriera los ojos.

— ¿Eres tonto? — Henry frunció el ceño ante esto — Jamás será una molestia que me levantes cuanto tengas náuseas, llevas a nuestro bebé y es mi deber cuidarlos a ambos — Acaricio sus mejillas — Somos una familia ahora, eres mi esposo, en la salud y en la enfermedad. ¿Recuerdas?

Henry sonrió y bajo su mirada, ahora avergonzado por ser tan estúpido.

— Perdón — Murmuro sin querer mirar a Ray a la cara, pero el castaño tenía otros planes, pues volvió a levantar su rostro.

— Está bien, pero no vuelvas a hacerme algo así, me asusté mucho al verte tirado en el sueño, pensé que te habías desmayado o algo malo te había pasado. — Encontrarlo tirado en el suelo le hizo recordar aquel momento cuando termino en el hospital, algo que sin duda alguna no quería volver a repetir en su vida.

Baby on board.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora