Una chica se hincó junto al cuerpo de mela, presionaba su pecho con las manos unidas, intentaba hacerla reaccionar, pero no hubo respuestas, ella continuaba con sus ojos cerrados y un abundante fluido de sangre.
—¡Hagan algo, ya!— gritó desesperada.
Marcos, el que todo le pegaban como novio, cargó el cuerpo de mela en sus brazos y corrió hacia la enfermería, allí posó su cuerpo en una de las camillas y las enfermeras, alarmadas, acudieron atenderla.
El cúmulo de estudiantes se hacía cada vez mayor y las miradas preocupantes que se dedicaban las enfermeras me alarmaban.
Me hacían temblar.
Todos se preguntaban qué había pasado, más no di respuestas, ni siquiera podía articular ninguna palabra, simplemente velaba por la vida de mela que ahora estaba en un hilo fino.
—Por favor, aléjense.— exigió una de las enfermeras que sostenía una bomba de oxígeno en su boca.
Mis manos estaban cubierta de sangre y temblorosas.
Una gran cantidad de estudiantes me miraban como si fuese una asesina, pero no mi importó, sabía muy bien que no era una asesina y había cámaras, todo estaba captado y se descubriría. Mi mirada iba de aquí allá, buscaba el chico, buscaba el causante de toda esta pérdida, más no le veía.
Me sentía culpable, sentía tanta debilidad que tuve que sostenerme de una columna del edificio, nadie se me acercaba y escuchas susurros por parte de chicas del segundo año.
Justo en el momento que sentí que todo en mi se desplomaría, llegó mi prima Geydi.
—¡Oh por Dios! Dime qué estás bien, dímelo.—reclamó alarmada, me limité asentir. Sus manos también temblaban como las mías. Se acercó y me envolvió en un cálido abrazo. Era eso lo que necesita y no miradas interrogantes ni de horror. Necesitaba un abrazo que me hiciera pensar que todo estaría bien y que eran cosas de mi imaginación haber visto aquel chico que posiblemente se trataba del asesino más buscado, no preguntas.
Una ambulancia se estacionó frente a la enfermería y rápidamente dos hombres fortachones, entraron la camilla donde estaba mela, una chispa de esperanza creció en mi, al ver que su pecho subía y baja lentamente, señal de que estaba respirando aunque era por ayuda del aparato de oxígeno que llevada en la nariz, pero continuaba viva, había esperanza, pues quizás ella si le haya visto el rostro al chico y diéramos con el paradero.
"Las cámaras, si, las cámaras lo han visto." Pensé, animándome a ser más positiva.
Todos se giraron a mirar a la izquierda y automáticamente llevé mi mirada a donde todos observaron.
La directora y dos policías caminaban en mi dirección.
Geydi me soltó bruscamente y pasó a mirarme con cara de susto.
—¿Que haz hecho, Sophia?— preguntó sin disimular, casi en un grito soltó aquella pregunta que tanto me dolió.
No podía creer que también se uniera a las absurdas conclusiones de los demás. Observó a los policías que se acercaban y luego a mi.
—Yo-yo no he hecho nada, te lo juro.—dije acercándome a ella, pero se apartó, dejándome en vergüenza ante todos.
Un intenso silencio se apoderó del lugar, todos le temían a Martha tilsom, directora general. Tenía un aspecto duro y casi varonil.
—Sophia Clein, acompáñenos a la oficina.— dijo clavando sus ojos en los míos, con rudeza empujó mi cuerpo hacia al frente y obedecí.
No podía cancelarme por algo que no había sido causado por mi, aunque de no haber saltado una clase e ir a la biblioteca, nada hubiera pasado, mela no iría por mi.
Una lágrima se deslizó por mi mejilla.
Gire y mis ojos se encontraron con los de Geydi, por una última vez le observé, quería comprobar si aún me miraba igual, y me llevé la sorpresa de encontrarle peor.
Le prometí con la mirada, que todo estaría bien y una vez saliera de aquella oficina donde me dirigía, iba a explicarle todo.
Su mirada me gritaba asesina, pero no lo era, yo no era capaz de serlo.
Pensé en papá, en como reaccionaría al enterrarse y mis preocupaciones tomaron más intensidad.óyelo
Cerré mis ojos con fuerza y decidí caminar a la oficina donde me llevaban a un posible interrogatorio, donde diría sólo la verdad: el asesino había vuelto o alguien más intentaba jugar el papel.
No había que dudar de ello.
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Herida
Misteri / ThrillerCristina Wiltom lo sabía todo. Fue herida como las demás, pero se había llevado todo lo que sabía a la tumba, dejando en manos de Sophia clein, un inquietante, desesperante y terrorífico misterio que resolver. Sin pruebas era imposible confirmar y c...
