Termino de colocarme la enorme camisa y el pantalón de chantal que Franco dejó para mi. Me la acomodo con pesadez antes de salir hacia la sala de estar donde se escucha el sonido del gran plasma. Husmeo por todos lados, localizo el sofá grande de tres asientos y me dejo caer sobre este cruzando mis pies. Jugueteo con mis dedos observando una de mis caricaturas favoritas, una de las pocas que solía ver cuando estaba niña. Me río sobre algunas frases y escenas graciosas recordando con nostalgia los recuerdos de una niñez irreal.
Pensar en el hecho de que Elena no era mi madre duele, duele horriblemente considerando el afecto que aun logro sentir para con ella ¿es eso normal? ¿Debería de odiarla como lo hago con Blake y mi padre?
¡Joder! Mi cabeza se siente estallar, al igual que mis parpados.
―¿Sigues pensándolo? ―me vuelvo hacia el hombre de rasgos parecidos a los mios.
Rodea el sofá sentándose en el individual. Aun no tengo la respuesta a su propuesta. Todo resulta nuevo e intimidante. No hablamos de mudarme de callejón, hablamos de irme a un país que no conozco en compañía de mi supuesto hermano. Milagrosamente no me siento incomoda a su lado, por el contrario. Ha sido muy hospitalario desde hace unas horas. De igual forma no es una decisión sencilla. No solo se trata de mi, se trata de mi bebe. Ni siquiera he tenido el valor de contárselo a Franco.
―Yo... ―inhalo―, tengo que decirte algo importante.
Su ceño se frunce. Ahora tengo toda su atención.
―¿Sucede algo malo? ―se inclina dejando sus codos apoyados en sus piernas.
―No se ―confieso―. He estado dándole vueltas a tu propuesta, y honestamente es la única opción que tengo...
―Estaré para ti siempre que lo necesites ―promete.
―Suena muy sincero, pero tengo miedo. Cometí un error al confiar en los Braun, y el odio que siento ahora por ellos parece incrementar con cada minuto que transcurre...
―Sorellina mi intención no es que te llenes de odio y resentimiento.
―¿No los odias? ―pregunto y pestañeo desconcertada.
Se remueve―. No lo se. Yo tampoco he sido un santo.
―Franco...
―Lo único que quiero es tu felicidad ―me interrumpe―. Se que estas enfurecida con todos, pero el odio no es sano. Yo viví con ese sentimiento en mi vida y fue la peor época de mi juventud.
―Eso también fue su culpa.
―Brittany...
―¡No! ―vocifero mientras niego una y otra vez―. No quiero escuchar un sermón. Esa gente no es nada mio. No tengo nada que comparta con ellos.
¿Olvidas a tu bebe?―mi subconsciente me lo recuerda. Mis ojos se cristalizan. Mi bebe ¡Dios! ¿Qué haré para cuidarlo? Siento la humedad en mis mejillas. Mis hormonas ofuscan el control de mis emociones. Me convierto en un alma sumamente sensible y frágil.
―Ya no me siento fuerte ―jadeo en medio del llanto―, y necesito ser fuerte por mi bebe.
Tan pronto como pronuncio esas palabras mi corazon se paraliza. El rostro del hombre frente a mi se aclara, sus mejillas pierden el color. El temor se apropia de mis extremidades.
Se levanta― ¿Estas...?
―Lo siento Franco ―lo imito. Me transformo en un manojo de nervios―. No puedo mentirte, yo me enamoré de Blake y...
Alza su mano derecha, frena mis palabras. Pestañea con prisa como si no pudiera creer mis palabras. Me abrazo a mi misma mientras el hombre acorta la distancia que nos separa. Tiemblo con pavor. Sus manos suben a mis brazos los acaricia poco a poco.
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Storms (+18)
Romance¿Cómo te preparas para el dolor? ¿Cómo soportas esa extraña sensación de pérdida? Luego de la muerte de su madre, la vida de Brittany Braun tomó un camino lleno de tristeza y de dolor. Para ella fue más fácil rebelarse contra el mundo y su familia...
