¡Demonios!
Otra vez él.
Su aliento choca contra mi cuello y de nuevo esa extraña corriente de electricidad invade mi columna vertebral, es como si fuera alguna clase de imán. Doy una larga respiración, antes de enfrentarme a esos enormes ojos verdes que tanto he pensado, y al notar la poca distancia que nos separa mis mejillas comienzan a arden. Intento abrir la boca para hablar, pero el titubeo de la misma me hace volver a cerrarla. Es la segunda vez en toda mi vida que me siento de esta manera y ambas emociones han sido ocasionadas por él.
―No la creí tan curiosa señorita.
―Buscaba el baño ―digo de inmediato sorprendida por mi grado de idiotez ¿El baño? ¿En serio?
Sus labios ladean una pequeña risa que comienza a agradarme.
Sacudo mis pensamientos y me riño a mí misma intentando concentrarme mientras observo su repentino cambio de expresión. Sus labios forman una línea fina mostrándose más serio que hace un momento.
―¿Y no sabe leer? Porque allí hay un letrero ―señala con el dedo índice el letrero que decidí ignorar.
―No lo vi ―me excuso.
―Pues, la próxima vez tenga más cuidado señorita ―toma un poco de distancia entre ambos escaneándome de arriba abajo― ¿Qué hace aquí? ¿Tiene la tarde libre y prefiere estar en la biblioteca, que estar con sus amistades?
¿Cómo sabe que no tengo clases? Sacudo mi cabeza restándole importancia a ese hecho. Por el momento, lo único que importa es salir de aquí.
―Quise estar al día con mis deberes ―me encojo de hombros.
―Está bien, supongamos que le creo ―expresa con semblante serio―. No quiero que se repita señorita Braun, la próxima vez no seré condescendiente ―sin más me rodea ingresando a la dichosa oficina sin apenas tocarme.
Suelto el aire que llevaba reteniendo en mis pulmones.
Odio admitir las sensaciones que provoca en mí. En otras circunstancias no me importaría en lo absoluto su actitud, pero esa manía de querer controlarme y sentirse superior a mi es lo que me desespera. Derrotada camino a grandes zancadas a mi habitación, después de recoger mis cosas de donde las había dejado.
―¿Cómo te fue en la biblioteca? ―es lo primero que pregunta Alice viéndome entrar, mientras se rocía lo que parece ser un perfume.
―Bien ¿Saldrás? ―pregunto tumbándome en la cama.
―No, iré a la cafetería con los chicos, pasaremos el resto de la tarde allí ¿vienes?
―Seguro, estaré lista en cuanto me duche, adelántate luego los alcanzo.
Mi ducha solo dura unos pocos minutos y al finalizar decido enfundarme en algo ligero y abrigado. Definitivamente el cambio de clima es unas de las cosas más notorias en este lado del mundo, me basta con unos; pantalones skinny a cuadros, una camiseta blanca bajo mi chaqueta de jean y mis tenis gastados. Me alegra saber que los de ultimo año tenemos permitido estar sin el uniforme mientras no tengamos clases, aunque Alice, es quien parece más animada ante las nuevas normativas.
Me encamino a la cafetería la cual permanece un tanto llena, y me sumerjo entre el estudiantado decidida a buscar algo de comer. Eddie es quien logra dar conmigo, y con una seña me invita a aproximarme a ellos.
―Brittany si no vas a la fiesta ¿A dónde iras? ―pregunta Azenet después de un rato.
―Quizás me quede aquí, aún no lo decido ―evitando seguir con la conversación.
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Storms (+18)
Romance¿Cómo te preparas para el dolor? ¿Cómo soportas esa extraña sensación de pérdida? Luego de la muerte de su madre, la vida de Brittany Braun tomó un camino lleno de tristeza y de dolor. Para ella fue más fácil rebelarse contra el mundo y su familia...
