SPOILER: No puedes leer está novela sin haber leído su parte anterior.
(PRIMER BORRADOR)
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Parte 2 de la Bilogía DYALAN
JUVENIL - DRAMA - ROMANCE
Portada por: @ash.quintana (Instagram)
«Le rogó a Dios que le concediera al menos un instante para qu...
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ALAN THOMPSON
(***)
Nuevo trabajo.
Tuve nervios desde mucho antes de entrar en ese café. Dylan dijo que no me dejaría, que él me acompañaría y que cuidaría de que su madre se sobre pasará, sin embargo, sentía que ella solo me quería ver a mí. Habían cosas que no las podía decir en frente de Dylan. Yo estaba dispuesto a escucharla. Le dije a Dylan que no era necesario que él fuera conmigo.
Estaba de espaldas cuando me acerqué a su mesa. La saludé y ella sonrió al verme. «Por lo menos no me echó agua bendita».
—Toma asiento por favor. —Me acomodé frente a ella—. Te llamé aquí para poder hablar claro contigo. Siento mucho lo que pasó ese otro día, no quería faltarte al respeto. Pero debes entender que solo quiero proteger a Dylan. Sabes bien lo que sucedió cuando comenzaron a salir juntos el año pasado.
—Sí, ya lo sé. Dylan terminó en un hospital, pero yo no podía hacer nada. Solo soy un adolescente. Le juro que si pudiera volver el tiempo, nunca hubiera dejado que Dylan pasara por eso. Se lo juro.
—Yo sé que no querías, pero pasó de todas formas. —Me sentía tan incómodo. Ella tenía una mirada penetrante, era como si me sintiera pequeño en su presencia. Las manos me comenzaron a sudar—. Quiero a Dylan con todo mi alma, es mi único hijo. Lo conozco mejor que nadie. Él no es alguien que esté acostumbrado a hacer los deberes del hogar y me parece que está mal. No hubiera sido su responsabilidad si saliera con una niña. Pero yo no soy nadie para asumir lo que él quiera hacer.
Mis músculos se tensaron. Cada vez que ella lanzaba uno de esos comentarios, sentía que debía salir de ese lugar antes de cometer una locura. Me molestaba mucho que ella se comportara de esa manera. Me alegré de que mi abue lo hubiera tomado bien, no sé como lo habría hecho si me hubiera tocado con esa señora.
—¿Para qué quería que nos viéramos?
—Mira, Alan. Sé que mi hijo nunca te va a dejar porque te quiere muchísimo. Me ha hablado muchas cosas de ti y solo puedo agradecerte. Sé que eres un chico bueno, inteligente y responsable. Y no quiero que tú pases lo que yo.
—No entiendo a lo que se refiere, la verdad.
—Sé que no debería hablar de mi hijo de esta forma, pero no me puedo hacer la ciega. Alan, quiero que te cuides de lo que pueda hacer mi hijo. No le entregues todo porque te vas a quedar sin nada. Cuídate que él puede hacerte el peor daño aun sin proponérselo. No quiero que pases lo que yo.
—¿Lo que usted? —Estiré la mano y toqué la de ella. Sus ojos estaban cristalizadas y apunto de dejar caer sus lágrimas. Algo se removió en mi pecho. ¿Por qué era tan fácil conmoverme siempre? —. ¿Qué le pasó?