SPOILER: No puedes leer está novela sin haber leído su parte anterior.
(PRIMER BORRADOR)
Ⓓ
Parte 2 de la Bilogía DYALAN
JUVENIL - DRAMA - ROMANCE
Portada por: @ash.quintana (Instagram)
«Le rogó a Dios que le concediera al menos un instante para qu...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
50 | El intruso.
DYLAN JONES.
Los días por los que atravesaba no eran fáciles de sobre llevar, aun siendo el rey que soy. La carga de todas las revelaciones me tenía muy abrumado. Aún seguía impactado por la forma en que mi madre fue una cómplice de un crimen organizado. Me dolía saber que no la conocía de nada, que nunca llegué a conocerla y ella solo quiso mantenerme bajo su control.
Eso es lo que hacemos la mayoría del tiempo. Resistimos por cariño. Quería con mucha fuerza a mi mamá, pero entendía que no debía tenerla cerca para estar bien. Le di tantas oportunidades, resistí tantas miradas, escuché tantos insultos, todo con la fe de que un día llamaría y pediría perdón. Por lo menos quería que intentara comprenderme.
Me paré fuerte por sostener una corona que ni siquiera era para mi cabeza.
Nunca pensé que las cosas podrían cambiar de esta manera. Un día desperté con recuerdos borrosos, pero con la certeza de que era una bendición tener otra oportunidad. ¿No bastó que me tuvieran casi a la muerte para que me valoraran? Mi padre lo intentaba, mi madre solo me obligó a continuar con el reinado. Ambos me lastimaron en lo más profundo, porque ninguno quiso apoyar lo que yo quería en realidad.
También creí que los amigos que tenía eran verdaderos. En un principio me imaginé con visitar a Luis en el reclusorio, esperar que saliera de ahí y después ser los mismos de antes. Pero miles de sueños recurrentes me hicieron dar miedo. Creo que no vi la forma en que él me manipuló. Siempre tenía que haber una competencia entre ambos: en las motos, en quien se acababa la cerveza más rápido, quien podía hacer más goles, quien podía llegar al nivel más alto en los videojuegos. Pensé que era un juego tonto. Siempre tenía que demostrar que él valía más que cualquiera. Nunca me imaginé que él fuera la persona que casi me dejó sin vida.
Nunca pudo controlar sus celos. Tal vez fue por eso que no soportó que yo me quedara con el título de capitán del equipo de futbol. Tampoco le cayó bien la noticia de que yo tenía a un novio grandioso y que, a pesar de los murmullos, éramos felices.
El saber que andaba suelto me tenía muy desgastado. No quería que volviera a arruinar mi vida. Sin embargo, gastaba mucha energía en estar pendiente al mirar a todos los lados. Así que solía caer rendido en la cama. Recuerdo que ese día me sentía con menos fuerza que nunca y, cuando me sentía así, era difícil despertarme. Pero el sonido recurrente de mi móvil me ganó. La habitación estaba en completa oscuridad. La cabeza me dolía un poco.
Estiré mi mano y agarré un aparato. Solo hasta que me lo llevé al oído fue cuando me di cuenta que lo confundí con el control para llamar a Brady en caso de algún problema. Lo dejé en su lugar y tomé mi celular que seguía sonando. No estaba del todo despierto. Ni siquiera me fijé en el nombre para contestar.
—¿Sí?
—Hola, Dylan. —Reconocí la voz de Lisa, pero me tapé con las cobijas. No tenía ningún ánimo de hablar con nadie en ese preciso momento—. Perdona la hora, pero no podía irme a dormir sin comentarte esto.