Capítulo 39.

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39 | Visita al suegro.

39 | Visita al suegro

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ALAN THOMPSON.

No fue fácil de procesar en absoluto. Recordé que me habían llegado varias de esas fotos donde estaba toda la familia. Luego de lo que pasó, pensé que sería cosa de Luis y su tétrico plan de venganza. Nunca creí que tuviera a otras personas atrás.

Estaba en mi habitación, a penas salía el sol cuando Lisa fue a visitarme y llamamos a Nina para hablar del caso.

—Mi mamá habló con la policía. —Nina estaba al altavoz—. Ella está muy metida en el caso de la muchacha que ayudaste en el restaurante, Alan. Le ofreció toda su ayuda como abogada. Se llama María y tiene diecinueve. Dijo que ella estaba en un parque cuando la secuestraron a los catorce años.

—¡Solo era una niña!

—Ya lo sé. Lo peor no es eso. —Lisa no podía evitar soltar improperios al viento. Yo estaba congelado, me imaginé las noches que la muchacha lloró al recordar a su familia y a la vida antes de ser encerrada. Me imaginé su reencuentro, pero sabía que habían marcas que nunca se podrían borrar de su mente—. Ella dijo que la tenían encerrada junto con otras veinte mujeres de edades distintas. La policía le dio a reconocer las fotos de algunas mujeres y ella confirmó que todas estaban juntas.

—¿Qué era lo que hacían? —Sacar esa pregunta me heló el cuerpo, de alguna manera, ya me esperaba la respuesta que estaba por llegar.

—Las prostituían.

El silencio se apoderó de nuestro entorno. ¿Entonces para eso las citaba Luis? Se aprovechaba de la confianza que ellas le depositaban para secuestrarlas. Al ver a Lisa una flecha me atravesó el pecho pues ella pudo haber sido una de las tantas desaparecidas. Una lágrima le resbaló por la mejilla.

—No es justo, no se lo merecen. —Yo la abracé con fuerza y ella se apoyó en mi hombro para llorar—. ¿Por qué tiene que haber gente tan malvada en este mundo?

—Yo tampoco me lo podía creer. —La voz de Nina también estaba afectada—. Ella no sabe la dirección donde las tenían. Siempre las vendaban para salir o entrar al lugar. Creo que la chica que vi en el hotel y que fue asesinada era una de ellas. Alguien la contrató para... El todo es que el hombre que iba con ella tenía un tatuaje raro.

—¿Una calavera de una cabra?

—Sí. Ella también recuerda ese tatuaje en todos los hombres que la tenían encerrada. No hay una forma de localizarlos. Es como si esos hombres les diera más miedo regresar con las manos vacías que morir.

—Yo estuve investigando —interrumpió Lisa—. Alan me contó todo lo que le han revelado los últimos días y siento que todo está relacionado.

—No entiendo, ¿cómo?

—Tu abuelo, Alan, hizo contratos con un tal Roberto Carlos H. L. ¿Verdad? —Asentí—. Bien, pues creo que ese hombre estuvo chantajeando a tu padre o a tu abuelo. Y espero que recuerden el caso en que se vio envuelta UniSol, sobre el tráfico de órganos. Tal vez no haya sido eso, sino trata de blancas. Tal vez él quería un lugar para poder esconder a las chicas.

DAYLIGHT Ⓓ (#2) [COMPLETA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora