SPOILER: No puedes leer está novela sin haber leído su parte anterior.
(PRIMER BORRADOR)
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Parte 2 de la Bilogía DYALAN
JUVENIL - DRAMA - ROMANCE
Portada por: @ash.quintana (Instagram)
«Le rogó a Dios que le concediera al menos un instante para qu...
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ALAN THOMPSON
(***)
Trabajo.
La noticia de Karla me tomó por sorpresa. Nunca habría imaginado que pasaría algo como aquello. Según un reporte, ella había sido encontrada muerta en su celda. Lo extraño es que, su compañera de habitación había sido asesinada también. Ambas tenían muchas puñaladas en el pecho. El cuchillo había sido encontrado en la celda, sin embargo, no tenía ni una sola huella.
Yo me sentí mal. Se me revolvió el estómago. Por más mal que me hubiera causado Karla, nunca le hubiera deseado eso. Ella solo fue manipulada por Luis para cometer delitos. Y es que Luis siempre tuvo esa capacidad de engañar y manipular.
Sin embargo, Dylan decía que se lo merecía. Que Karla fue mala y que debía pagar. Por una parte entendía su dolor, pues fue gracias a ella que Luis logró su cometido y terminó con Dylan en el hospital. Fueron sus peores días. Nunca me logré imaginar de manera completa cómo se sentiría Dylan mientras hacía el esfuerzo de recuperar sus memorias.
Nina decidió no opinar y, mejor, irse a encerrar a su habitación.
—Hoy vuelvo a entrenar —me informó a la mañana siguiente—. Ahora que ya no estoy en la universidad, tengo disponibilidad para seguir el horario.
—¿Por qué no me lo habías contado?
—Pues lo estoy haciendo ahorita. —Doblábamos la ropa—. Te dije la anterior semana que ya había hablado con el señor y que me iba a dejar participar en su equipo.
—Es raro que te deje entrar así como así nada más.
—Bueno... —Sus mejillas se tornaron de un color rojizo y desvió la mirada. Me pareció extraño. Por lo general, Dylan era muy directo en las cosas.
—¿Te acostaste con el dueño?
—¿Qué? ¡No!
—¿Entonces por qué te da tanta vergüenza hablar de esto?
—Bueno, lo que pasa es que toca pagar la inscripción.
—¿Quieres que te preste dinero? —Asintió, pero el hecho de hacerlo, provocó que el color se le subiera hasta las orejas. Se me hizo muy tierno y a la vez muy estúpido que se pusiera en ese estado—. ¿Por qué te sientes tan avergonzado?
—Pues, no sé, nunca tuve que hacer esto con alguien cualquiera.
—¿Cómo que alguien cualquiera? Respeta que a ti no te cobro. —El se rio.
—No seas tonto, quiero decir que siempre era a mis padres a quienes les pedía dinero. Nunca tuve que pedir prestado a alguien más.