SPOILER: No puedes leer está novela sin haber leído su parte anterior.
(PRIMER BORRADOR)
Ⓓ
Parte 2 de la Bilogía DYALAN
JUVENIL - DRAMA - ROMANCE
Portada por: @ash.quintana (Instagram)
«Le rogó a Dios que le concediera al menos un instante para qu...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
ALAN THOMPSON.
Me dolió ver a Dylan de esa manera. Vi la decepción en sus ojos. De alguna manera, yo lo sospechaba. ¿Cómo fue que, la mujer que no me quería cerca de su hijo, nos deseó un buen futuro y se fue a otro país? Me parecía tenebroso, solo de pensarlo me daba escalofríos. Ella se había estado escabullendo en nuestras habitaciones en busca de algo que yo no tenía ni idea.
A las autoridades no les quiso decir nada. Pero, cuando Dylan la fue a visitar, entre lagrimas le dijo que solo lo hacía para protegerlo; que solo se aseguraba que tenía ropa limpia; que se aseguraba que comiera bien; que se aseguraba que yo lo hiciera feliz. Dylan volvió muy afectado luego de la visita. Me dio un abrazo fuerte, pero no lloró. Me dijo que todo estaba bien y que solo necesitaba un baño. Sin embargo, al pegar mi oreja a la puerta, escuché su llanto.
Le preparé chocolate caliente. Necesitaba una forma de hacerlo sentir mejor. Aunque él no quisiera hablar de lo que sentía todavía, yo estaría a su lado cuando quisiera decirme cómo estaba. Esa noche me quedé despierto, lo abracé con fuerza, mientras me aseguraba que él durmiera bien. Había momentos en los que se sobresaltaba o que tenía una lagrima en la esquina del ojo. Yo le acariciaba el cabello y le decía que todo estaba bien. Me dolía verlo de esa manera.
A la mañana siguiente, un amigo de él lo invitó a un partido de microfutbol y él aceptó. Tal vez lo único que necesitaba era una distracción. Me ofrecí a acompañarlo. Hacía tanto tiempo que no lo veía jugar. Fuimos en su moto. Yo me quedé en las gradas viendo cómo se organizaban y comenzaban a jugar.
Nunca fui consiente de las reglas del futbol, ni me empeñé en aprenderlas. Para mí Dylan era el mejor jugador de todos. La forma en que llevaba el balón, los cruces y los tiros a la portería. De repente un viento halado me cubrió por completo. Se lo veía tan feliz en la cancha, como sonreía cuando llevaba el balón, como apretaba los labios cuando hacía un saque. Me pregunté si él hubiera sido un gran jugador si nunca se hubiera cruzado conmigo. ¿Estaría su madre involucrada desde siempre? ¿Ella sabía lo que Luis me haría y aun así lo permitió? ¿Ella no previó que Dylan saliera lastimado? ¿O ella era una socia nueva?
—¿Sabes algo? —le dije cuando acabó de jugar y se acercó a mi lado. Estaba cubierto de sudor y con la respiración agitada, aun así, me sonrió—. Me siento el peor novio de la historia.
—¿Por reírte cuando hice el último gol?
—Es que lo metiste con la nariz. ¿No te la rompiste?
—No, sigo siendo la misma ricura de siempre. —Me tomó de las manos y comenzó a hacer un baile todo raro. Yo le seguí el juego, se acercó y me dio un pico en la mejilla—. ¿Quieres ir a patear el balón un rato?
—¿No estás lo suficiente cansado para eso?
—Si es contigo, nada me cansa.
Me llevó de la mano hasta la cancha. Hacía tiempo que no tocaba un balón. La primera patada que le di ni siquiera hizo que llegara a la portería. Es que fui tan de malas que, al patear el balón, le di a uno de los ángulos que hizo que el balón rebotara y me golpeara la cara.