Capítulo 6.

11.8K 1.4K 633
                                        


6 | El trabajo de Alan.

6 | El trabajo de Alan

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

ALAN THOMPSON

Anoté en mi libreta lo que había gastado ese día. No quería que después no me salieran las cuentas. Me sorprendía lo fácil que se iba el dinero. En parte esa fue la razón de conseguir un trabajo. Mi abue no lo sabía, pero a mí me daba un gran cargo de conciencia el pedirle dinero a cada momento. Ella, según lo que me había comentado, comenzó a trabajar otra vez en un colegio como maestra de literatura. Aunque aseguro hacerlo porque le gustaba, yo sabía que era porque mi hermano y yo estábamos estudiando y necesitaba ayudarnos con los estudios.

Qué bueno que compartíamos gastos con Nina y que el piso no era tan costoso.

Por el tiempo que estuve en el apartamento Dylan no volvió. Me concentré en ayudar a Nina a preparar la cena, cenamos juntos y salí para ir al trabajo. Caminé hasta el supermercado y no dejé de pensar en ese chico. ¿Por qué me había ignorado? ¿Por qué había hecho como si yo no existiera? ¿Por qué me daba tanta rabia que me tratara así? ¿Qué se suponía que yo era?

¡¿No podía actuar como alguien normal y decirme de frente lo que le sucedía conmigo?! Me calmé cuando me di cuenta de que yo también le había estado ocultando cosas y cuando de di cuenta de que me había pisado una caca de perro. Me tuve que limpiar en un pequeño pedazo de césped en el parque.

Cuando llegué al trabajo ya estaba más calmado. Pero en mi mente todavía estaba Dylan. Él me tenía como loco, primero pedía que lo besara la próxima vez y luego pasaba por mi lado golpeándome el hombro. Ahh... ¡hombres!

—Alan, por fin llegas —exclamó Camila—. Te tardaste un montón en llegar.

—Oh, Camila, ¿te han dado el trabajo? —Se apuntó al uniforme.

—Estoy a prueba, pero ya quiero renunciar.

—Pues hazlo, ni siquiera tienes que preocuparte por el dinero.

—¿Qué dices, Alan? —exclamó, yo me preocupé porque si seguía hablando con esa voz tan alta nos iban a llamar la atención—. No puedo quedar mal con ese profesor... quedaría como una tonta y él me dejaría de hablar por ser fracasada.

—Entonces no sé qué decirte.

—Alan, busca una forma de ayudarme. —Me sacudió por los hombros.

—Tengo una —mencioné solo para que ella dejara de zarandearme, ella me miró expectante—. Dile al profe que no has pasado la prueba, que son muy exigentes y que no te queda tiempo para trabajar porque andas ayudando a una fundación de niños con diarrea.

—Muy gracioso, Alan... ni siquiera existe esa fundación. —Me encogí de hombros. Comencé a caminar por los pasillos. A esa hora era cuando más gente había y uno se golpeaba con los hombros de extraños que te miraban mal.

DAYLIGHT Ⓓ (#2) [COMPLETA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora