Capítulo 13

919 55 0
                                        

N_ Alba, Alba...

La voz de Natalia la sacó de aquel maravilloso sueño, al abrir sus ojos la vio allí con mala cara, las palabras de Cruz vinieron a su mente, y se levantó con rapidez.

A_ ¿Qué te pasa Nat?.

N_ Creo que tengo fiebre, no me encuentro bien –decía con la voz un tanto tomada-. ¿Puedes darle a Daniel el biberón?.

A_ Claro, claro. Ve a la cama, ya voy.

N_ Prefiero quedarme aquí, ¿te importa?.

A_ Será mejor –al sujetarle el brazo se dio cuenta que estaba tirando-. Nat estás ardiendo.

N_ Sí, creo que voy a explotar –murmuró una vez acostada-, entre la calentura de la fiebre y del deseo que tengo por ti, creo que voy a terminar quemándome, deberías llamar a los bomberos.

A_ Voy a traerte algo, creo que deliras –trató de no sonreír, pero no lo consiguió.

N_ ¿Desde cuándo decirte que me vuelves loca y me excitas es delirar?, ¡ay qué mal me encuentro!.

A_ Ahora vengo –acertó a responder-. Madre mía.

Bajó a la cocina para preparar el biberón y también subirle a Natalia una pastilla para tratar de bajar la fiebre. Una vez le dio el biberón al pequeño, lo dejó en la cuna y se marchó corriendo junto a ella.

A_ A ver, toma la pastilla.

N_ Estoy mareada.

A_ Nat no me asustes, ¿te duele el pecho?, déjame ver el pulso.

N_ Si me tocas se acelerará y pensarás que me estoy muriendo –sonrió cerrando los ojos con malestar.

A_ Calla un momento Nat –mantenía el gesto serio-. Voy a por el termómetro.

N_ No tardes, no me dejes sola estoy muy mal.

A_ Vamos no exageres solo es fiebre.

N_ Estoy temblando.

A_ Nat, tranquila ¿vale?.

El termómetro marcaba cuarenta grados, Natalia temblaba sin parar, y por más que le ponía mantas seguía sin dejar de hacerlo.

A_ Nat voy a pincharte –le dijo mientras iba a por los utensilios.

N_ No, por favor, no me pinches, sabes que me da miedo, ven aquí abrázame así seguro se me pasara, por favor ven.

A_ Mira Nat no te comportes como una niña ¡eh! –lo preparó todo con rapidez-. A ver date la vuelta que te voy a pinchar.

N_ ¡Ay! –se quejó Natalia al notar el pinchazo-, te has vengado por portarme mal contigo, pero tú sabes que te quiero, sabes que te quiero mucho.

A_ Si, lo sé.

N_ No puedo vivir sin ti, creo que me moriría.

A_ Nadie se muere por eso –volvió a taparla con ternura y gesto de preocupación-. Ahora todo lo que te he puesto comenzará a hacerte efecto voy a cambiarte el paño de agua fría.

N_ No te vayas –trató de cogerle la mano-. Oye Alba, no me importa que te acostaras con Luna, no me importa lo que hayas hecho.

A_ Nat por favor –le rogó mirándola con tristeza.

N_ No puedo vivir sin ti, mi niña –le acarició la cara con ternura-. Te quiero tanto cariño.

Alba la estuvo vigilando sentada a su lado sin moverse, le quitó la ropa pues no la fiebre continuaba sin bajar, le puso paños de agua fría en la frente, las muñecas, los tobillos, se llevó un palangana y así facilitaba su trabajo pero sobre todo, la tranquilizaba a ella que cada vez que se marchaba de su lado, Natalia la llamaba como si estuviera loca.

Adiós Alba // AlbaliaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora