13- Eclipse

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Una parte suya era feliz por lo que sucedería esta noche, pero era una parte muy pequeña en realidad, casi nula, ya que nada sería como lo había planeado. Habían pasado cuatro días desde aquel suceso con Vallhara, Manjiro había estado con ella todas las noches, ella tampoco impidió aquello, comprendía su dolor. Pero hoy habían quedado en ver aquel eclipse lunar, mas Manjiro no estaba en ningún lugar.

Tal vez había logrado distraerse en algo, con sus amigos o cualquier cosa y olvidó que era esa noche, de ser así le dolería, le gustaría que recordara algo así de importante, pero no eran las circunstancias adecuadas, el tenía muchas cosas en su cabeza, tampoco quería presionarlo, si él estaba bien con eso era suficiente.

Por otro lado ya estaba preparada, se había consolado a la idea de que no vendría, pero de todas maneras lo preparó todo en su balcón para ver aquel fenómeno. Ella también había estado mal estos días, claramente también le afectaba la situación y más aún no poder hablarlo con nadie.

Allí estaba un pequeño sofá que estaba siempre dentro de su cuarto, lo había sacado para esta ocasión especial, también una pequeña mesa que tenía una bandeja de palomitas de maíz, las comería mientras eso. Todo se veía oscuro, todas las casas habían apagado sus luces, de esa manera se vería mejor.

A excepción de un resplandor que venía acercándose por una de las calles y paró justo frente a su casa, ese sonido de motor lo reconocía en todas partes.

Una sonrisa de auténtica felicidad se formó en sus labios, se puso de pie acercándose al borde para gritar desde allí:

—¡Sabía que llegarías!

Entre tanta oscuridad vio que una cara de susto y casi desespero se formó en el rostro del rubio. Se preguntaba que hacía, siempre hacían el menor ruido posible para que nadie los descubra, y ahora incluso gritaba. Arima notó lo que posiblemente pensaba y siguió:

—Tranquilo, no hay nadie, no volverá nadie hasta mañana en la tarde. Iré a abrirte.

Corrió por su cuarto, el pasillo y bajando las escaleras, estaba tan feliz de tenerlo ahí, por un momento olvidó todo lo malo al verlo llegar. Abrió la puerta con una sonrisa dejándolo pasar y volver a cerrarla tras él.

—¿Cómo estás? —preguntó mientras subían las escaleras.

—Bien. ¿Tienes todo preparado? —se apresuró en contrarrestar con otra pregunta, no quería que lo cuestionara con un «¿seguro?»

—Así es, en menos de media hora estará en su mejor momento, así que vamos rápido.

Asintió y subieron hasta arriba, Manjiro vio que había preparado todo, también fijándose en el pequeño sofá, no era tan pequeño al menos no para que los dos estuvieran allí, les sería cómodo igual, también le gustaba la manta que tenía, el viento hacía que sintieran frío.

—Vamos a ver la luna no una película —rió en tono bajo.

—Lo sé, quería tener gomitas pero ya no quedaba ninguna así que puse palomitas, ¿te gustan no?

—Por supuesto.

Ambos se sentaron al lado del otro, se cubrieron con la manta de blanquecino color, casi un crema pastel y acomodaron su espalda en el respaldo. Tomaron un par de palomitas llevándolas a sus bocas. Observaron el cielo, poco a poco todo se iba oscureciendo más.

—Te quedaron bien las palomitas.

—Gracias, me esforcé en esto.

—¿Por qué?

—¿Que? Acaso no puedo esforzarme por pasar un lindo momento al lado de mi chico favorito —sonrió.

Tardó un poco en procesarlo pero solo sonrió asintiendo —Pasar tiempo al lado de mi chica favorita tampoco está mal, uh.

¿𝘛𝘶́ 𝘛𝘢𝘮𝘣𝘪𝘦́𝘯? ━━━━ 𝘔𝘢𝘯𝘫𝘪𝘳𝘰 𝘚𝘢𝘯𝘰 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora