CAPÍTULO 46

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Michael.

Estaba esperando a Valentina a la vuelta de la escuela, tenía que ir al despacho por los expedientes que me hacían falta para trabajar en casa, y Valen tenia clase así que iríamos primero a lo mío y después a casa, vi a Valen venir con Malena platicando, y se despidió de ella para subirse al coche, me saludo con un pequeño beso en mis labios y yo sonreí.

- Perdón por demorar es que nos entregaron una lista de proyectos.

- Lo sé. - La miré, mientras tomaba su mano.- No pasa nada Valen, no me cuesta esperarte.

- Hoy saliste una hora antes que yo.- Alce los hombros desinteresado, mientras ponía el coche en marcha, sin despegar mi mano de la suya. - Y sé que tienes cosas que hacer, y solo te atraso, perdón.

- No lo haces polluela, yo trabajo en lo que tú terminas tus clases, y veinte minutos antes me estaciono en el súper o en la cafetería para esperarte, llegas, nos vamos a casa, comemos y paso tiempo contigo. - Dije dándole un beso en su mano.

- Seguro ya te ha hartado todos los días tenerme en tu casa.- Me reí.

- No, me gusta, de hecho.- Sonreí y la miré de reojo, haciendo que ella también sonriera.- Podría hacerlo siempre.

- ¿De verdad?

- Si Valen, me gusta que estés en mi casa, que des clases, y que comamos juntos, de otra forma, no trabajaría allá si no en el bufete.

- A mi me gusta estar contigo.- Dijo aprovechando el semáforo en rojo para darme un beso en los labios. - Pero igual me siento mal que dejes tus asuntos de lado.

- No los dejo.- Sonreí. - Los hago, solo que el tiempo para ti es uno, y el tiempo para mi trabajo es otro, cuando tenga carga pesada te diré. - Ella asíntio, maneje por unos cuantos minutos más y estacione frente a mi bufete.

- Te espero aquí. - La miré mal.

- Andando Valen, no te dejaré aquí, no demoro pero ni que fueras alguien sin importancia para esperarme en el coche. - Me miro.

- ¿entonces quieres que te acompañe?- Asentí. - ¿Me mostrarás tu oficina?

- Todo el bufete si lo deseas.- Ella me sonrió y se bajó, yo me reí, le abrí la puerta y deje que ella entrara primero, inspeccionó todo con una mirada discreta según ella.- ¿Quieres algo? ¿Un té, un latte...

- Señor buen día.- Me voltee a Claudia, que había salido de quién sabe dónde porque no estaba en su lugar, y vino hacia a mí corriendo. - En un momento anunció a la señorita.

- Viene conmigo, es Valentina, y no necesita ser anunciada.- Sonreí y ella asintió.- ¿Mi oficina está disponible?

- Si señor, también se está desocupando el espacio donde antes era archivos, ¿Quiere que mueva a la pasante ahí?

- No lo sé, pregúntale a ella. Abre la bolsa de trabajo y pasantía, hay muchos casos pendientes, y en estos días te mandaré una gráfica de cómo quiero que quede ese espacio de archivo, ¿De acuerdo?- Ella asintió.- Espero los pendientes y copia de los archivos en mi oficina, tráeme un café por favor y un capuccino.- Asintió mientras anotaba en su tableta lo que le había pedido.- Lo espero en mi oficina.

- Se lo llevo en un momento. - Asentí, ella desapareció de mi vista y yo tomé la mano de Valentina, fuimos a mi oficina y ella entró, cerré la puerta detrás mío.

- Bienvenida a mi oficina.

- Es muy bonita, muy varonil para el aroma a perfume de mujer que hay aquí.- Me reí, porque sabía que lo decía por Sophia, y era cierto, el aroma a perfume era notorio. - ¿Por qué no tienes fotos en tu escritorio? Normalmente ponen fotos como decoración, pero tú no.

Jugando Con FuegoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora