CAPITULO 60.

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Michael.

Valentina estaba en el comedor haciendo unas actividades de la escuela, mañana regresaba y estaba muy nerviosa, estos días se la había pasado aquí una parte del día, se iba antes de que su mamá llegara, o bien, ella venía por valen para irse juntas, Agustín se fue unos días después de mi liberación, el que aún estaba aquí era Ruggero, porque Rachel iba a dar a luz a casi nada y sus padres no podían venir aún, a mi me tenía sin cuidado, yo sé que ese bebé no es mío, me lo dice mi instinto, aparte de que ahorita no es como que tenga la mejor actitud, sigo en esta estúpida silla que ya me tenía harto, trabajaba desde mi casa, desde esta silla, sin poder salir y valerme por mi mismo, Fátima tenía que quedarse conmigo porque necesitaba ayuda, y la pobre estaba más cansada de lo normal con lo de su universidad y sus pendientes, y yo... yo me ponía de malas a cada nada.

Los toques en la puerta me distrajeron de mis pensamientos, Valentina iba a levantarse pero la detuve.

— Si puedo ir a abrir la puerta Valentina.— Se quedó callada y se volvió a sentar, le dedicó una mirada a Fátima y ambas se quedaron calladas, me acerqué a la puerta y la abrí, era Sophia, venía con sus pantalones holgados color negros, sus zapatillas de aguja que le aumentaban unos 10 o incluso 12 centímetros más de estatura, una blusa color beige y su blazzer a juego de la blusa, me moví y ella pasó. — Sophia.— La saludé.

— Hola Michael. Buenas tardes.— Dijo saludando a las otras dos, la rubia no puso buena cara pero aún así le correspondió el saludo. — No te quito mucho tiempo.

— Siéntate. — Fay le ofreció agua pero ella se negó, tomó asiento en uno de los sillones y yo me puse en el espacio vacío que habían hecho las chicas para mi.— ¿Que pasa? ¿Todo bien en el buffete?

— Si, todo bien, es solo que... vine a presentarte mi renuncia. — La miré confundido y acepté el folder que me ofreció, miré discretamente a Valentina, y estaba muy concentrada a la plática, mientras sonreía.

— ¿Por qué?

— Tu sabes porque.— Asentí. Yo no quiero incomodar a nadie Michael, tú tienes tu vida y yo haré la mía. Sé que Ruggero me ascendió a abogada junior, y estoy agradecida con ambos, confiaste en mí y me enseñaste mucho, pero no quiero causar problemas, ni incomodarte a ti ni a nadie.

— Eres una gran abogada Sophia, y te agradezco lo que hiciste por mi caso, y por proteger a mi novia, puedes regresar a mi buffete como abogada senior cuando desees, mi despacho necesita gente que sea buena en el trabajo como tú.— Sentí la mirada fulminante de Valentina sobre mi. — Solo déjame por favor conseguir a otra abogada, acepto propuestas, yo ahorita no puedo estar allá, y quedarme sin una abogada seria peor.

— Si, está bien, si eso no incomoda a nadie, te traeré propuestas.

— ¿A dónde te irás?

— Con mi papá, un tiempo.— Sonreí.

— Bien, antes de que te vallas, te tengo un caso. — Me miró confundida.— ¿Fay puedes traerme la carpeta azul de mi despacho?— Ella asintió y fue, en pocos segundos regresó con lo que le pedí, le agradecí y se lo extendí a Sophia.— Mi divorcio Sophia, quiero que te encargues de él.

— Mike... yo... no sé si pueda.

— Necesito que alguien se encargue, y sé que lo harás bien, confío en ti, quiero alguien que no se deje llevar por las manipulaciones de mi ex mujer, yo lo llevé un tiempo; pero me he cansado de las largas que ha dado todo esto.

— ¿Estás seguro?— Asentí.— Bien, te divorciaré.— Sonreí y asentí en modo de agradecimiento, ella se levantó después de darle una hojeada a mi carpeta.

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