CAPÍTULO 43.

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Valentina.

Mi cabeza seguía dando vueltas, pero quería pensar en que ese bebé no fuera de mi novio, por mi bien mental, porque si fuera así, ahí si habría mucho que pensar.

Suspiré al salir de su despacho, vi al pequeño Milo intentar caminar un poco hacia a mi, sonreí, Fay se asomó por el marco de la cocina y fui a hacia ella.

— ¿Cómo sigues?

— Bien, ya hablé con el.— Intenté sonreír sinceramente.

— Yo también espero que no sea suyo.— La miré de reojo.— La gente como Mike no debería reproducirse.— Me reí. — No ya enserio, lo veo feliz contigo, de verdad, y creo que se merece estar lejos de esa zorra.

— Espero lo mismo. — Dije sinceramente.— Perdón por todo el drama que haz tenido que presenciar.

— He presenciado cosas peores con los de Mike.

— Conspirando a mi favor, por lo que veo. — Mike entró a la cocina y tomó un plátano.— Tengo hambre Fátima, estás lenta hoy. — La mencionada me miró con una cara cansada.

— ¿Ves a lo que me refiero?— Me volví a reír, y Mike seguía con su plátano, así que decidí unirme a Fay, y joderlo un poco.

— Fay, ¿Ya te dijo Mike que Milo se quedara y será nuestro pequeño hijo?— Fay volteó a verlo divertida, y el otro puso una cara de muy pocos amigos, yo me reí en el momento en que se concentró en comer su plátano para hacer caso omiso, pero no negó lo que yo dije. — Pon la mesa mejor.

— Por eso le pagó a Fátima.

— Anda que ya tengo hambre.— El tiró la cáscara del plátano y se dispuso a hacer lo que le había pedido, suspire.

No, no quería dejarlo, no quería perderlo, no quería alejarme y perder todo esto.

Y no lo haría, un día a la vez, y un drama a la vez.

[...]

Mire la foto que tenía a lado de mi cama, mi padre. Hoy era su cumpleaños, sonreí con nostalgia cuando miré por la ventana, las hojas de los árboles cayéndose, haciendo basura en las calles, un día nublado y fresco, ya estábamos en octubre, y el clima lo sabía, mi madre entró a mi habitación para avisarme que el desayuno ya estaba listo, le agradecí y tomé mis cosas de la escuela para bajar a desayunar.

Nadie habló en el desayuno, no más de lo necesario, mi madre tenía hoy una entrevista de trabajo en un hospital, ojalá estuviera de suerte para que se pudiera salir del súper y así mínimo matarse trabajando en algo que le gustara.

Salí de mi casa después de mandarle mensaje a Karol y a Mike de que no vinieran por mí, quería irme caminando, sentir el aire por mi cara, y despejar un poco mi mente antes de volver a caer. Llegué a la escuela después de unos minutos, fue Malen la que me saludó en cuanto me vio, fui a mi locker y vi una nota dentro, la leí.

Gracias por estar en mi vida polluela.

Sonreí como idiota, saqué mi teléfono después del sonido que hizo y leí un mensaje.

Michael.

Bonita sonrisa la que tienes.

Te quiero.

Pd: lee atrás de la nota.

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