CAPÍTULO 50.

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Michael.

Fatima había ido con Valen ayer y le había dejado la carta que le había escrito, y hoy me dijo que iría a la fiscalía a verla antes de que le tomaran su declaración, le agradecí porque sabía el aprecio que Valen le tenía a Fay, y sabía que de cierta forma mi polluela necesitaba apoyo, Ruggero estaba en mi casa, haciéndome compañía y tratando de no dejarme solo, escuché la puerta abrirse, era Fátima, nos saludó y se sentó frente a mí.

— ¿Cómo está? — Ella me miró y sacó algo de su bolsa, era una hoja doblada, me la extendió y yo la tomé.

— La está pasando un poco mal, a duras penas y le habla a su mamá, y se le nota asfixiada por su ex novio.— Rodeé los ojos. — Pero pregunta por ti, y te mando esta carta, le dije que estabas bien, pero al parecer no me cree mucho.

— Gracias por ir Fay.

— Denada Mike, fui porque le aprecio y es mi amiga, ahora, te haré el desayuno, ¿de acuerdo? Ruggero, ¿Qué quieres desayunar?— Sus palabras se quedaron en el aire cuando golpes en la puerta se hicieron presente, Fay se adelantó y la abrió.

— ¿Llegué a buena hora, preciosa?— Escuché a Fay reír.

— A la hora del desayuno, Agus.— Lo abrazó cortamente y de ahí le abrió paso, me levanté y lo abracé en forma de saludo.

— Vine en cuanto Ruggero me dijo, lo siento hermano.

— Gracias Agus.

— Les prepararé de desayunar.

— Gracias.— Le respondimos los tres, tome la carta y la guardé.

— Ahorita vengo. — Asintieron y fui a mi despacho, me senté en mi silla y desdoblé la hoja, dejando ver la letra de Valentina, esa que yo puedo distinguir entre muchas otras.

Polluelo.

Me es tan difícil estar lejos de ti, me siento tan culpable por esto... no sé cómo arreglarlo, no sé cómo evitar que te lleven a ese lugar Mike, te extraño. Extraño tu egocentrismo, tus coqueteos y tus insinuaciones... extraño tus brazos cuando dormimos, o cuando me cargas como chango.

Michael... no sé que pase después de esto, si me sigas queriendo, o si quieras que demos todo esto por terminado, solo quiero que sepas que pase lo que pase, me haz regalado unos meses increíbles, meses en donde me enseñaste a ser más fuerte, más decidida y a creer más en mi.

Quiero que sepas que haré de todo para ayudarte, ahorita, y en un futuro, haré lo que esté a mi alcance. Gracias por cuidar de Milo, a él también lo extraño, extraño a nuestro pequeño hijo perruno, extraño tus burlas hacia mis pijamas.

Mis sentimientos no han cambiado Michael, siguen intactos, creciendo, de hecho, buscaré la forma de vernos, y estar juntos, solo necesitamos unos meses más.

Lo siento... siento que tengas que pasar por esto.

Cuídate Mike, no me imagino una vida sin ti.

Con amor, tu polluela.

Cupón valido para hacer una pijamada.

Dejé la hoja en mi escritorio, mientras llevaba mis manos a la cara, me jodía estar lejos de ella, me jodía saber que la puede estar pasando mal, me jodía no poder estar a su lado consolándola.

Suspire, valla mierda estábamos viviendo.

Tome el post it que venía en la hoja y sonreí, lo guardé y tomé una hoja para responderle a su carta, parecía que estábamos en el sigo pasado con esto, pero era la única forma de saber de ella, y por supuesto, hacerle saber que tiene pensamientos erróneos, porque pase lo que pase, no me alejaré de ella.

Jugando Con FuegoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora