CAPÍTULO 47.

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Valentina.

Las ganas de ir al baño me despertaron, con mucha delicadeza me levanté del cuerpo de Mike, le volví a acomodar la pequeña manta y fui al sanitario, ya que estaba despierta iba a aprovechar para ir a hacer unos sándwiches para Mike y para mi, seguro se levantaría con hambre, lo conozco, saludé al pequeño cachorro que estaba dormido y le serví agua y croquetas, iba a recoger su pequeño tapete de heces pero el timbre en la puerta me interrumpió, lo acaricie una última vez y abrí, tragué en seco cuando reconocí a la mujer ahí parada, la misma del fin de semana, traía puesto un pantalón de vestir café, tacones negros a juego con su blusa, su vientre estaba notoriamente abultado, me miró de arriba abajo.

- ¿Tú eres? - No contesté; las palabras se quedaron atascadas en mi garganta.- ¿Dónde está mi esposo? - Dijo pasando, por inercia me moví y cerré la puerta. - ¿Quién eres y qué haces en mi casa?

- ¿Que haces tú en mi casa Raquel? - Salí de mi trance al escuchar la voz de Mike, y sentir su presencia a mi lado. - ¡Contesta!

- ¿Quién es ella? ¿Estás poniéndome el cuerno con una niña insípida?- Me mordí el labio ofendida, y me sentí juzgada cuando me miró de arriba abajo. - ¡Contéstame maldita sea!

- Vete de mi casa Raquel.

- ¡Quiero que se valla de mi casa ahorita mismo! No te quiero ver a lado de mi esposo, te quiero lejos de él. - Dijo acercándose a mi, pero Mike la detuvo en seco.

- No te acerques a ella Raquel, te lo advierto...- Dijo furioso, como nunca lo había visto, su mandíbula tensa, la cara seria y la voz más seca y cortante que la Antártida.

- Escúchame, ella es...

- ¡Tu escúchame a mí! - Dijo en tono alto y autoritario. - Te vas a ir de mi casa, y te prohíbo, escúchame bien Raquel, te prohíbo que te acerques si quiera.

- No Mike, que sepa que se está metiendo en un matrimonio.

- Estamos lejos de ser uno, no me sigas jodiendo, porque te juro que te vas a arrepentir Raquel, no te quiero aquí.

- ¡No me importa! - Mike seguía frente mío, pero aún con eso podía verle la cara a su ex, estaba furiosa, y me miró fijamente.- Mírame niña, esta casa, es mía, la cama en la que te revuelcas con mi esposo, es mía, y todo esto.- Dijo mientras señalaba la casa.- Lo escogió pensando en mi, en nuestro futuro, y en la vida que compartiríamos juntos, estoy esperando un Hijo suyo, y no renunciaré a este matrimonio.

- Escúchame tú a mi, a ella no te le acercas, no le hablas, y ni siquiera la miras Rachel, te lo digo una sola vez, si no, te juro por mi vida, que te vas a arrepentir, ahora, ¡Lárgate de mi casa! - Dijo Mike mientras le abría la puerta, ella me miró como si quisiera matarme, y después salió echa una furia.

Mire hacia el suelo, y traté que concentrarme en mi pequeño cachorro que me pedía cariños, pero no estaba funcionando, sus palabras habían dolido, las verdades duelen, te lastiman haciéndote llagas en todo tu interior, y ella me había dicho más de una verdad.

- Valen... - Dijo Mike tratando de sonar calmado, limpié discretamente las lágrimas que habían salido de mis ojos sin darme cuenta.

- Ahorita no Mike, iré a cambiarme. - Lo dejé solo y fui a la sala de cine, tomé mi uniforme y me lo puse a la velocidad de la luz, quería irme de aquí cuanto antes, estaba amarrando mis tenis cuando escuché entrar a Mike, y en pocos segundos ya estaba frente a mi. - Ya me voy.

- ¿Podemos hablar?

- Mira Mike, déjalo ser.- Dije mientras me levantaba del sillón, él me detuvo cuando intenté caminar hasta la puerta.

Jugando Con FuegoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora