Canta para mí

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27 septiembre 2013

Canta hasta que mis lágrimas paren, hasta que deje de dolerme este tempano de hielo que es mi corazón. Abrázame hasta que deje caer estos pedazos rotos que son mi alma. Quédate hasta que termine la lluvia, hasta que ésta se lleve las heridas de mi cuerpo magullado.
Abro los ojos y me doy cuenta que bajo esa lluvia solo estoy yo, mirando en el agua a esa otra persona que también soy yo.

Me preguntó cuánto tiempo, cuanto más podré resistir. Siempre creí que era fuerte por poder sonreír y soportar lo que me pasaba; en el mundo, hay cosas muchas peores de las que a mí me pasa y sin embargo cualquier herida profunda yo quería salir huyendo en busca de alguien que me diera refugio bajo esa tormenta que es mi propio ser.


Atada por cadenas que no podía romper, veo lo que se reflejó en esa lluvia y me miro a mi misma: la que se refleja llora y se lamenta. Quien la observa se mantiene de pie, sin pensar en curar esas heridas, quiere que sangre para que cuando vea las cicatrices recuerde lo bien que lo hizo al soportarlo todo.

Pero la pregunta, sigue en el aire: ¿Hasta qué punto? ¿Hasta dónde seguiré parada en esa lluvia? Me he rehusado a contar mi propio dolor, creo es muy pequeño en comparación a lo que les pasan los demás, tampoco puedo correr hacia a ti, porque tú ya no estas para mí, tampoco tengo a donde correr porque eso significa que soy débil, implica que no puedo arreglar mis propios problemas.

Piso mi reflejo y le grito que pare de llorar, que pare de lamentarse, que aún podemos seguir peleando, que aún no estamos derrotadas; solo hay que aguantar un poco más, un poco más, vivir un día a la vez. Esa otra que soy yo me mira con sus ojos llorosos diciéndome: ¿Hasta cuándo? ¿Cuándo será el día en que yo pueda ser feliz? Quiero ser como los demás, quiero ser libre de cometer tonterías, de enamorarme sin tener miedo a ser traicionada, de tratar de soportar los golpes físicos y mentales.

Hasta cuando soportare esto por el bien de los demás.

¡¿Por qué amas a los demás más que a mí?! ¡¡Deberías amarme más a mí!! Quiero soñar y ser libre, pero me atas aquí, me atas con tu "fuerza", quiero ser humana.

La otra que también soy yo, la mira y se hinca ante ella.

—¡¡Lo sé!! ¡¡Lo sé!! Pero si yo no te protejo nadie más lo hará, si yo no aguantó esto, caeremos. Perdóname, perdóname, porque yo también me siento como tú. No soy tan fuerte y también tengo miedo, pero trato de hacer lo mejor posible para las dos. Dame tiempo y te ofreceré la felicidad que buscas, la felicidad que buscamos.

—¡¡Ya no quiero esperar!!¡¡Quiero ser feliz ahora!!—grito aquella que se reflejaba. —Estoy harta de oír y saber que no lo hacemos todo bien, estoy harta de que me exiges tanto y no recibo recompensa, estoy harta de saber que por miedo y mentiras deje ir a la persona que amaba.

— Que acaso no te mintió y luego ¿qué esperabas? ¿Más mentiras? ¿Eso querías? Una falsa felicidad— dijo la otra golpeando el piso haciendo que la que se reflejara se moviera en ondas.

— ¿Acaso es una mentira lo que te hace feliz?—dijo la que se reflejaba con desprecio.

—¡¡NO!!! Pero las mentiras jamás le hicieron bien a nadie. ¿Cuánto iba a durar? ¿Crees que hubieras sido feliz?—dijo la otra con desesperación.

—Al menos lo hubiera intentado y descubierto pero tú me quitaste esa oportunidad con tal de hacer lo "correcto" y no molestar a los demás. Te convenciste tanto de que estaba mal que me negaste la oportunidad de intentarlo, ¡Estoy harta! ¡Estoy harta que jamás pienses en mí!! Por eso..¡¡ME ALEGRA!! ¡¡ME ALEGRA QUE ESTÉS HERIDA Y CUBIERTA DE LODO!!— grito su reflejo sin dejar de llorar.

La que aguantaba en la lluvia se quedó ahí, inmóvil viendo a su propio reflejo con ojos sorprendidos, sin creer lo que le estaba diciendo.

— ¿Con qué tú me odias? Tal vez debería desaparecer contigo de una buena vez, he sido un fracaso para hacerte feliz. Tal vez ambas deberíamos irnos a otro lugar, nadie nos extrañara si nos vamos ¿Qué me dices? En ese otro lugar nada te dolerá y podrás buscar tu felicidad, te dejare libre. ¿Qué opinas? ¿No es mejor? Dime ¿no es lo mejor?—dijo con lágrimas en sus ojos.

Hasta ahora el reflejo jamás había escuchado quejarse a quien soportaba en la lluvia, cesó su reproche y ahora la miraba con preocupación.

—Yo no quiero desaparecer ni quiero que tú lo hagas. Perdóname, perdóname. no quería herirte perdóname...—

En ese momento el reflejo salió del agua y abrazo a la otra que estaba bajo la lluvia.


—Perdóname— repitió una y otra vez.

Aunque el reflejo trato de calmar a quien estaba parada bajo la lluvia supo que en ese momento algo se había roto entre ambas, sus palabras no podían llegar hasta ella. Ya no quería escucharla más...

 Ya no quería escucharla más

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