Muchas veces soñamos cosas que parecen sacadas de una historia. Este es mi diario de sueños, tan enredados como la hebra de una bola de estambre, donde cualquier cosa es o puede ser posible...
Ven, te invitó a soñar.
Sigue la hebra hasta el final...
Supongo que nunca le di importancia a que pudiera ver cosas que no pertenecían a este plano, tal vez por eso jamás me sentí intimidada por esos seres, incluso si tenía intenciones de hacerme daño...
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Desde que tuve uso de razón, me di cuenta que era diferente. Tenía el extraño don de ver seres que otros aseguraban no existían; mi padre era de esas personas. Se encargó de repetirme hasta el cansancio que aquellas cosas que yo afirmaba ver solo eran producto de mi imaginación; mi madre por otro lado siempre me creyó. Su familia también podía verlos a excepción de ella, al parecer ella no heredó el don y fue mejor de esa forma, le asustaba saber que esas cosas existían. Aun así, fue comprensiva conmigo y cuando le dije que un hombre mayor de cabellos plateados me seguía a todos lados, me dijo que posiblemente fuera mi ángel de la guarda.
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El nombre de aquel hombre era Odín y en efecto era mi ángel, un ángelus como se llamaba así mismo. Siempre vestido de traje de casimir de colores oscuros que alternaba cada cierto tiempo y un cabello plateado peinado de forma impecable que la hacía parecer un hombre mayor. Odín siempre estaba ahí conmigo a donde iba, me gustaba su compañía incondicional. Yo solía ser una chica solitaria y algo traviesa; siempre metiéndome en problemas a donde iba. Odín siempre atrás de mí como un abuelo regañón diciéndome que así no era como debía comportarse una señorita.
Podía decirse que Odín era más como un padre para mí que mi verdadero padre, que seguía odiando el hecho que aún ya siendo una adolescente hablara con cosas que según él no existían. Sucedió entonces, que él decidió de manera arbitraria encerrarme en un lugar donde podían tratar "mi condición". Mi madre por supuesto se opuso y mi padre la acusó de alentar mis impertinencias.
Mientras ellos discutían, la vi. Como un brillo en la oscuridad, vi el alma (el ghost como le llamaba Odín) de la chica desaparecida del caso que mi padre no lograba resolver. Mi padre era el comisionado de nuestra ciudad, Fogtown y el alcalde había estado insistente sobre los casos de desaparición dando prioridad a aquella muchacha, que al parecer era la hija de algún funcionario importante. Tuve el presentimiento de que algo muy malo le había pasado...